27 octubre 2011

¡QUE LES CORTEN LA CABEZA!

Tiene razón Wyoming. Lo ocurrido el lunes en “El hormiguero” (noches de Antena 3) demuestra que tiene razón Wyoming. La que se armó porque Pablo Motos y su troupe le cortaron la cabeza de mentirijillas con una guillotina de pega al amiguete Dani Martín, el de “El canto del loco”, para hacer un truco de magia que, ¡oh sorpresa!, tenía truco y solo era magia, no deja lugar a dudas: aunque mientras escribo esto aún no sé si en la edición del martes por la noche de “El intermedio” (ayer por la noche para ustedes) van a decir algo sobre cortar cabezas, sobre Dani Martín, sobre la guillotina, o sobre cortarle la cabeza a Dani Martín con una guillotina, está claro que quien mejor entiende el revuelo -porque lo vio venir- es el gran Wyoming: “El hormiguero” es un programa infantil emitido en horario adulto que ven niños que aún no se fueron a la cama después de hacer pis. Eso lo explica todo.


Da igual que Antena 3 pida perdón, que Motos se deshaga en explicaciones, que Dani Martín se disculpe o que la productora del programa emita un comunicada diciendo que contaban con que los espectadores pillarían la broma porque “el contexto de humor de “El hormiguero” despejaría cualquier duda al respecto”. Todos deben reconocer que se han equivocado porque, tratándose de niños espectadores, no se puede esperar de ellos que distingan algo en broma de algo de veras, la magia de la realidad, la ironía de la franqueza. Motos quiso gastar a sus niños la broma de fingir que le había salido mal el truco en el que le cortaban la cabeza a Dani Martín, y este había sido decapitado. Pero lo que le salió mal a Motos no fue el viejo truco de la decapitación: fue la broma. Y los niños no le vieron maldita la gracia.

¿Qué les corten la cabeza? No tanto. Basta con algo así de sencillo: igual que no conviene emitir programas para adultos en horario infantil, no conviene emitir programas infantiles en horario adulto. Y aquí paz y después gloria.