1/4/18

EL DEFENSOR DEL FINANCIADOR


No me gusta la figura del Defensor del Espectador de TVE. No tengo nada contra Ángel Nodal, pero no me gusta que se llame “Defensor del Espectador”. El aspecto más relevante de mi relación con la televisión pública no es el hecho de que yo sea su frecuente espectador. Yo soy espectador y sólo espectador de “Fariña” en Antena 3. Soy ante todo un espectador -¡fascinado!- de “One strange rock” en National Geographic Channel. Soy espectador de la Sexta. No recuerdo cuándo fue la última vez que fui espectador de Cuatro. Incluso a veces -los días entre semana a las nueve menos diez, por aquello del rosco de “Pasapalabra”- soy espectador de Telecinco.

Pero de Televisión Española soy, ante todo, financiador. Después ya veremos si veo “Maestros de la costura” o no. A lo mejor coincide que he terminado de comer y empieza “Saber y ganar”. Veré “Cuéntame cómo pasó” a poco que me venga bien. No veré “Desaparecidos” ni arrastrado por una yunta de bueyes. Pero de todas todas, soy financiador de “Maestros de la costura”, “Saber y ganar”, “Cuéntame cómo pasó” y “Desaparecidos”. Mi condición de espectador, siendo importante, es menos permanente y decisiva que mi condición de financiador.

Y, por eso, cuando nos cascan retransmisiones de procesiones con ministros, legionarios y muñecos de madera, o cuando algún presentador defiende la homeopatía y desconfía de las vacunas, no quiero que se nos ofrezcan explicaciones como a meros espectadores de un servicio defectuoso que graciosamente la televisión nos estaba ofreciendo, sino como a los que hemos contratado y pagado un producto que se nos ha entregado en mal estado. Que defiendan a sus espectadores Atresmedia y Mediaset. La televisión pública, a través de “RTVE responde”, no ha de responder amablemente a sus espectadores sino contractualmente a sus financiadores. Y en el contrato figuran las palabras "aconfesionalidad" y "no decir sandeces ignorantes". Cambiar el nombre del cargo que ejerce Ángel Nodal de “Defensor del Espectador” a “Defensor del Financiador” es mucho más que cambiar una palabra: es cambiar el tipo de defensa que merecemos.

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