30/3/18

INDULTO INDEPE


Que digo yo que como no van a parar, al menos podían cambiar de táctica. Nuestros amigos los indepes, me refiero. Podían ir un poco más con los tiempos. Si lo que toca ahora son las procesiones, pues a procesionar se ha dicho. No es por desmerecer las manifestaciones multitudinarias, los cortes de carretera ni esas tácticas de despliegue urbano que tan bien manejan y que tan requetebién dan en pantalla cuando salen en la tele. Pero cada cosa a su tiempo. Y ahora tocan procesiones.

Como gesto, al menos podían cambiar por capirotes las bandanas y capuchas que usan para taparse la cara y no ser reconocidos. Es algo que podían hacer, por ejemplo, quienes hace unos días se enfrentaron en directo al periodista de “Espejo público”. Ese mensaje pasivo agresivo medio acusatorio y medio victimista (“Si no manipularais, no os diría nadie nada. ¡Sigue mintiendo!”) ganaría puntos con capirote, manto y cíngulo a juego. Aunque lo mejor sería que se lo curraran de verdad y procesionaran con la disciplina y la entrega de una hermandad de cofrades. El sentimiento y la emoción, tan importantes en estas formas de devoción popular, ya los tienen. Y repercusión internacional no les iba a faltar. Sobre todo en los países protestantes, que miran esta imaginería nuestra tan de la Contrarreforma con ojos de no dar crédito a lo que están viendo. Si de esta no internacionalizan el conflicto, no lo harán nunca.

Y no desdeñemos la inmensa ventaja añadida que supone gestionar indultos. Hacerlo desde el Parlament está muy feo, como repitió todo el día de ayer Inés Arrimadas en los telediarios. Pero desde una cofradía ya es otra cosa. No me digan que no sería muy propio que la Cofradía de la Aviesa Mirada por la Santa Independencia postulara el indulto de Junqueras. O que la Hermandad de la Injusta Sentencia contra la República Dolorosa llegara incluso a postular el indulto de la extradición de Puigdemont. Cuando ambas procesionaran en público recogimiento estos días santos, TVE y TV3 podrían compartir imágenes y, al fin, reconciliarse como buenas hermanas.

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