20 septiembre 2008

ENSEÑA Y CUENTA


Si nadie dice nada es como si no existiera

Una vez a la semana, en la Escuela Elemental de Springfield se realiza la actividad “Enseña y cuenta”. Los niños llevan algo a clase y hablan sobre ello a los demás. La señorita Krabappel supervisa la actividad. Milhouse lleva un caballo de juguete, Martin una gran geoda, Nelson una lata de tomate y Bart Simpson una pistola láser de la Armada y a su perro Ayudante de Santa Claus. A Krabappel le vale todo: una peligrosa pistola láser o una anodina lata de la que Nelson cuenta cada semana que contuvo tomates frescos triturados, agua, sal y benzoato sódico como elemento conservante.

A diario la televisión realiza el “Enseña y cuenta”. Las cadenas llevan algo a la pantalla y hablan sobre ello a los demás. La Krabappel de cada país tiene sus criterios respecto a lo que se puede enseñar (y contar) y lo que no, así que no siempre vale todo como en Springfield. Por ejemplo, en el Reino Unido tienen un órgano regulador de la publicidad que acaba de prohibir unos anuncios de un videojuego por incluir “violencia brutal y gráfica”, y unos anuncios de una famosa crema antiarrugas por resultar engañosos, que es la forma elegante de decir que mienten. Aquí tenemos la Subdirección General de Medios Audiovisuales del Ministerio de Industria. Acaba de negarle a unos anuncios de Amnistía Internacional un certificado que permitiría que, por interés público, se emitiera por la tele sin coste la campaña “Si nadie dice nada es como si no existiera”. Es la tercera vez que AI (“única organización internacional declarada de utilidad pública en España cuyos spots no son considerados de ‘interés público’”) se encuentra con problemas de este tipo en los últimos cinco años en España.

La señorita Krabappel necesita afinar sus criterios. O tal vez baste con que Nelson sustituya su trillada lata de tomate por los anuncios de AI y cuente lo que pasa. Es que si nadie dice nada es como si no existiera. Por eso lo enseñamos y contamos aquí.