26 septiembre 2008

PEQUEÑO BIG BANG

Lo del microagujero negro pase, pero no parece que corramos peligro de que en el LHC (Gran Colisionador de Hadrones) se produzca, como algunos dicen, un “pequeño Big Bang”. Y no porque esté averiado, que eso se arregla, sino porque iba a resultar imposible dar con la medida de una explosión que fuera a la vez lo suficientemente pequeña y lo suficientemente grande como para merecer tal nombre. A no ser, claro, que contrataran a los responsables de “Éstas no son las noticias”. En este programa les gustan las cosas imposibles y se han inventado el ‘late night’ que ni se emite por la noche ni mucho menos tarde. Han cogido el espacio “La noche Hache”, lo han refundado sin Eva Hache y lo han emitido antes de la hora de cenar. Los espectadores quedamos descolocados, pero peor lo tiene Iñaki Gabilondo que no sólo tiene que cargar con la credibilidad que confiere dar las noticias en la misma cadena en que trabaja Iker Jiménez, ahora además debe hacerlo entre dos programas de humor: a un lado éste y al otro “El hormiguero”.

Porque “Éstas no son las noticias” es un programa de humor y bien hecho. Tiene el valor de recuperar a mejor hora el equipo y las maneras de “La noche Hache”, de lo que se agradece especialmente que se mantenga a Quequé y muy especialmente al imprescindible Javier Coronas. La pena es que hayan dado trabajo a los cuatro bocazas que hacían las risas para Los Morancos y nos pongan de los nervios con esas carcajadas estrepitosas que nos hacen creer que de un momento a otro alguien va a gritar “¡Joshuaaa!”. Ah, sí, y esa cansina voz en off empeñada en mantener la molesta entonación que puso de moda “Aquí hay tomate” y que dejó de resultar simpática hace muchos años. Puliendo algunos detalles así, “Estas no son las noticias” incluso podrían optar a ser el primer ‘late night’ de la historia que se emitiera en ‘prime time’: un pequeño Bang para un programa, un Big Bang para la humanidad.