06 septiembre 2008

VIDEO, ERGO SUM

Acabáramos. La Asociación de Internautas (sea lo que sea eso) dice que en Internet nos engañan como a tontos: dos de cada tres no sabemos distinguir una información de un bulo, uno de cada tres leemos y creemos las informaciones falsas y maliciosas que envían los ciberdelincuentes y uno de cada diez colaboramos con el mal reenviando estos bulos. Qué horror. Menos mal que Homer Simpson tiene arreglo para todo: “La solución a los problemas de la vida no se encuentra en el fondo de una botella. Está en la televisión”. Amén.

Por ejemplo, nos pueden decir que 59 multiplicado por 17 son 2008 (como dijeron los Príncipes de Asturias cuando fueron entrevistados por Gomaespuma el día que se inauguraron los Juegos Olímpicos), o que son sólo 1003 (como dijeron después en “Sé lo que hicisteis”). Gracias a que ambos datos no los vimos en Internet sino en la tele, sabemos que los dos resultados son válidos a la vez y que en España los únicos que están mal en matemáticas son los alumnos de ESO. Algo que también dice la tele cuando nos cuenta el informe PISA. También cuentan por ahí que en la inauguración olímpica aquella niña china no cantaba realmente. Tonterías. Sabemos que sí lo hacía porque lo vimos por la tele. Además, ¿cómo se iban a atrever a tapar la voz de tan dulce niña sólo porque otra privilegiada tuviera mejor voz?

La televisión, en efecto, lo soluciona todo. Eso sí, este cimiento de nuestras certezas, esta piedra angular sobre la que descansa el edificio entero de nuestro conocimiento, este “Video, ergo sum” que hoy sustituye al viejo “Pienso, luego existo” cartesiano, tiene un límite: por mucho que digan en la tele que José María Aznar desmintió ser el padre de la criatura que espera la ministra francesa de Justicia, no me lo creo. Eso de que Aznar se dedica ahora a hacer comunicados para desmentir paternidades tiene que ser un bulo que se inventó alguna web marroquí.