26 agosto 2009

POETAS SATÍRICOS

En el mes de agosto, los informativos televisivos intentan ser un poquito menos solemnes, y hasta parece que los presentadores dan menos miedo cuando empiezan a hablar de la crisis económica y de los incendios. Eso no quiere decir que programas como “El intermedio” (La Sexta) dejen de ser imprescindibles con el calor y las vacaciones. Es más, todos los informativos deberían ir seguidos de un programa dirigido por un poeta satírico como Wyoming o Buenafuente. En verano, en otoño, en invierno y en primavera.

El emblema del poeta italiano del siglo XVI Pietro Aretino era: “La verdad engendra odio”, y ése debería ser el emblema de todos los informativos. Por desgracia, la verdad es una cuestión tan resbaladiza como la bondad o la belleza, pero los odios que levantan Wyoming y Buenafuente son síntoma de que estos poetas satíricos van más allá de las encaladas verdades de los informativos. Pietro Arentino se hizo rico con sus versos y su ingenio, aunque lo cierto es que ganó más dinero por no escribir sus sátiras que por hacerlo. ¿Qué quiere decir esto? Que la sátira es más peligrosa que la simple exposición de los hechos porque seguramente se acerca más a la verdad, y “veritas odium parit”, es decir, la verdad engendra odio. Dicen que Pietro Aretino murió al caerse de espaldas en un ataque de risa (un rumor tan falso como satírico), y es probable que cuando “El intermedio” o “Buenafuente” pasen a peor vida surjan falsos rumores satíricos a la altura del talento de los poetas televisivos, falsos rumores que mostrarán la verdad de otro modo y que, a su vez, despertarán el odio de muchos seguidores de Wyoming y Buenafuente.

No creo que nuestros poetas satíricos televisivos ganen tanto por decir lo que dicen como por callar lo que querían decir, pero no me molestaría que fuese así porque eso significaría que la sátira sigue siendo tan peligrosa como siempre para los que están detrás (en sentido literal) de las noticias. Espero que ofrezcan a Wyoming y Buenafuente mucho dinero por callarse, que sigan siendo odiados por muchos y que no me rompa la cabeza al caerme de espaldas en un ataque de risa mientras los escucho.

1 comentario:

cjdogg dijo...

Creo que un buen satírico no tendría que ser odiado. Sólo tendría que reirse de todos, y no sólo de algunos. Entonces sería de verdad un satírico, y no un mero "opinador" con gracia, que sólo se ríe de los que no piensan como él. Eso sí produce odio, pero no creo que deba de admirarse a alguien por ello.