19 agosto 2009

ZOZOBRAS COMPLETAS

Qué ingenuidad. Antes uno podía reírse oyendo a Javier Krahe cantar “Zozobras completas”. Ya no. Nos fastidió el jolgorio Wallace Souza, un presentador brasileño que encargaba asesinatos para ser el primero en informar del crimen a la audiencia en su programa. Qué tío.

“Zozobras completas” es una canción divertida porque cuenta la imperiosa necesidad que tiene su autor de ligar para poder seguir escribiendo esas canciones falsamente autobiográficas que tanto nos gustan (“Sigo mi vocación / cuando en cada canción muestro mis entretelas, / mi manera de amar / casi ya es popular, / y me gano un lugar y me saco unas pelas. / Y si paso a través / de un insípido mes sin echarme una novia, / sin vivir la ocasión / de rimar mi pasión, / mala es mi situación y me alarma y me agobia. / Sin un nuevo desliz, / infeliz o feliz, ay de mi repertorio, / ¿qué podré componer / que me cause placer / y me dé de comer, y vosotros jolgorio?”). Eso no es nada comparado con lo que, según la policía, hacía Souza. Para ganarse el favor del público aplicaba aquello de “dar a los espectadores lo que quieren” al pie de la letra. Y si quieren primicias, las tendrán. Y si tienen que ser sucesos truculentos, lo serán. Y si prefieren asesinatos, que sean asesinatos. El telespectador al poder. Y ya que ese tren que lleva al telespectador al poder necesita un conductor, Souza se erige en su caudillo.

¿Se demostrará que realmente Souza ordenaba los crímenes para abastecer de noticias truculentas el lado oscuro de la televisión? Eso ya da igual. Sea verdad o no que el pastor Eróstrato quemó el templo de Artemisa en Éfeso para ser famoso, lo cierto es que su nombre pasó a la historia. Y haya cometido o no Souza los crímenes, el hecho es que el lado oscuro de la televisión está de enhorabuena porque este verano nos ha contado la mejor de las historias.