29 junio 2010

QUEJARSE POR NADA

Nos quejamos por nada. Con lo fácil que es aceptar pulpo como animal de compañía y como reflejo de la vida en un instituto de enseñanza secundaria que el director, Martín, accedió a este puesto porque la anterior directora, Olimpia, cogió la baja para dar a luz al hijo que había concebido mientras estaba casada con el profesor de música, Félix, en una aventura que tuvo con el profesor de Plástica, Roque, habitual consumidor de drogas ilegales (adicción por la que estuvo a punto de perder su trabajo y a la hija que antes había tenido con otra profesora). Un director que, por cierto, ya en su cargo se lió con una profesora de literatura, Blanca (que le escogió a él tras renunciar a la atracción que sentía por el camarero de la cafetería del centro que le había pedido matrimonio), después la abandonó en el altar y, desconsolado, se fue a un local de striptis y se enrolló con una striper dejándola embarazada, cosa que no supo hasta que ya había iniciado una relación más seria con Olimpia, la ex directora y profe de Inglés, quien, por cierto, al enterarse del embarazo de la striper la soborna para que desaparezca. Y que no se nos olvide señalar que el director, dolido porque él había aceptado al anterior hijo de Olimpia y ésta no aceptara al que él iba a tener, consiguió que la striper, en vez de desaparecer, cambiara de oficio y empezara a trabajar de camarera en la cafetería del instituto.

Esta es la situación del director del instituto en el que se desarrolla la trama de “Física o química” (noche del martes, Antena 3). Se trata de un tipo que, a la vista está, es como cualquier director de cualquier centro educativo de España. Se quejan en la serie de que los críticos nos quejáramos de la serie. Tienen razón. Y como hoy sólo nos centramos en el director, mañana hablaremos un poco de otros personajes. Del que no vamos a decir ni pío es del profesor de Matemáticas. Porque en el instituto “Zurbarán”, como en cualquier otro instituto de España, no hay profesor de Matemáticas. Lo normal. Si es que nos quejamos por nada.