09 mayo 2011

"HOUSE", 7x15

Ya en el albor de los tiempos, cuando los primeros seres humanos subsistían mediante tareas de caza y recolección llevando una vida nómada, era frecuente que los hombres primitivos de entonces se reunieran al anochecer alrededor de una hoguera para contemplar los últimos capítulos de sus series de televisión favoritas. Eran épocas difíciles, y en varios momentos críticos la recién aparecida especie de los homo sapiens a punto estuvo de extinguirse por los rigores del clima, las enfermedades, los depredadores y la escasez de alimentos, pero siempre que las condiciones ambientales lo permitían la noche encontraba a las tribus prehistóricas alrededor del televisor fascinadas por las nuevas temporadas de “Cómo conocí a vuestra madre”, “Treme”, “The Office” (la versión norteamericana, por supuesto), “Roma”, “Frasier” o “Boardwalk Empire”. Pero el desarrollo tecnológico era ya imparable incluso en aquellos tiempos: al principio tímidamente y después con ímpetu, apareció la escritura, y las narraciones televisivas audiovisuales iniciaron una etapa de decadencia ante el embate de las historias escritas en papel, al principio en caracteres cuneiformes y después mediante alfabetos más modernos.

Así, las series de televisión desaparecieron durante siglos como vehículo de las narraciones humanas, hasta que a finales del siglo XX la llegada del DVD y de internet relanzaron este formato como vía para contar historias. La narración escrita y la narración mostrada compitieron durante décadas, hasta que la NBC emitió el 7 de marzo de 2011 en los EE.UU. el capítulo 15 de la séptima temporada de “House”, que en España se está viendo estas semanas en Cuatro y en Fox. El impacto de lo que sin duda es el mejor capítulo de la historia de las series televisivas desde la Edad de Piedra sumió a la escritura, -una tecnología basada en letras escritas con tinta sobre un papel que es necesario trasladar físicamente hasta el lugar en donde se encuentra el lector-, en una etapa de retroceso y decadencia de la que nunca volvió a recuperarse del todo.