13 mayo 2011

FINANCIEROS Y OTROS ANIMALES



Venga, confiéselo, usted tampoco entiende nada acerca de los verdaderos motivos de la crisis económica en la que está sumergida el planeta Tierra en su conjunto. Ha oído hablar muchas veces de muchos conceptos misteriosos: de hipotecas basura, de créditos subprime, de Lehman Brothers y compañías aseguradoras. Pero nada; el birlibirloque mediante el cual el Primer Mundo pasó de cien a cero en pocos segundos sigue siendo un arcano esotérico cuyas tripas se le escapan a usted, a mí y a casi todo bicho viviente. Esto tiene dos causas: a.- la complejidad del sistema financiero capitalista internacional de las últimas décadas supera la imaginación más desbordada de cualquier ciudadano de a pie; b.- la maldad codiciosa y la hijoputez existencial de buena parte de los responsables de tal sistema financiero igualmente está a galaxias de distancia de las coordenadas dentro de las que se mueve la vida cotidiana de los miembros de la especie humana.

¿Que cómo lo sé? Porque he visto “Inside job”, un brutal documental de Charles Ferguson que al fin me ha hecho comprender la relación existente entre el nombramiento de Henry Paulson como secretario del Tesoro de los EE.UU. en 2006 y el aumento del paro en Castro Urdiales cuatro años después. “Inside job” lo explica todo de una vez, y los retales sueltos con los que los mortales nos apañábamos en nuestra confusión forman por fin un todo coherente que nos permite apreciar the big picture en toda su villanía. Nuestra televisión pública nos ofrece documentales sobre neurociencias, ballet o gastronomía bávara. Es fundamental que TVE ofrezca cuando antes, -¿es ya tarde para verlo antes de las elecciones?-, “Inside job” a todos los españoles. Y no vale decir que no hay programas de documentales en donde se podría incluir el trabajo de Ferguson: La 2 programa a diario documentales sobre animales, y, créanme, los responsables de las grandes corporaciones financieras que nos han metido en todo esto no desentonan entre las cucarachas, los murciélagos y los babuínos de culo rojo de los documentales de Attenborough.

1 comentario:

Carlos Veloso Navas dijo...

Daría igual, Antonio; la mayoría de la gente preferiría ver el Sálvame y votaría igualmente a los neocom. Peste de país.