12 agosto 2013

GEOGRAFÍA Y ECONOMÍA


Salvo catástrofe natural, en los telediarios siempre salen los mismos países. Y así no hay forma de aprender geografía. Viendo las noticias podemos aprender muchas cosas de Estados Unidos, de Francia, de Japón, de Egipto, de China, de Brasil y hasta de Corea del Norte, pero no hay manera de que algún día nos pique la curiosidad de saber dónde está Nauru, Tonga o San Pedro y Miguelón. Por eso hay que ver las series de clasificación de los 100 metros lisos en el Mundial de atletismo de Moscú (Teledeporte y Eurosport), porque podemos ver al jamaicano Usain Bolt paseando su cuerpo durante unos diez segundos (en la final su paseo será más rápido) y porque podemos saber que existe la isla de Montserrat.

Una serie de 100 metros en un Mundial de atletismo o en una Olimpiada es a la geografía lo que los guiones de “Bing Bang” son a la física o lo que un capítulo de “Bones” es a la antropología forense. Si es cierto que después de escuchar a Sheldon Cooper todos queremos saber más cosas de la Teoría de Cuerdas y llamar “Schrödinger” a nuestro gato, y que después de ver un capítulo de “Bones” es inevitable querer saberlo todo acerca del trocánter, también es cierto que después de ver una serie de 100 metros en un Mundial de atletismo es obligado abrir un atlas y descubrir que la isla de Montserrat está en el Caribe, al sureste de Puerto Rico. Gracias a los 100 metros lisos, y a la bendita curiosidad, también podemos enterarnos de que Maizie Williams, cantante del inolvidable grupo Boney M, nació en la isla de Montserrat. Y entonces a uno le entran unas ganas tremendas de escuchar “Rivers of Babilon” y “Ma Baker”, y al rebuscar entre los viejos discos aparecen las fotos de los Beatles que venían en el Álbum Blanco, perdidas en el último traslado. La alegría del reencuentro con John, Paul, George y Ringo me hace salir a la calle y tomar un par de cervezas en la terraza del bar de la esquina, desde donde veo a Usain Bolt ganar su serie. Gracias al Mundial de atletismo, descubrí la isla de Montserrat y, tras pasar por Boney M y los Beatles, contribuí al desarrollo económico de mi barrio. A ver si os enteráis de cómo funcionan las cosas, tontainas del Fondo Monetario Internacional.