07 agosto 2013

UN DÍA CON MARYLIN

Primero, la película “Mi semana con Marilyn” (Canal+). Una delicia para los que disfrutamos descubriendo la trastienda del gran cine (en este caso, el rodaje de “El príncipe y la corista”) y los entresijos vitales de seres delicados como Marilyn Monroe. Por cierto, como le sucede a Colin Clark, el asistente de Laurence Olivier en la película, aquí estamos de parte de Marilyn. Siempre. Eso quiere decir que nos caes mal, Arthur Miller. Vale. Después de ver “Mi semana con Marilyn”, no hay que levantarse del sofá porque llega “Love, Marilyn” (Canal+), un documental que bucea en la vida más íntima de Marilyn al hilo de las reflexiones, poemas y textos de la propia actriz. Nos sigues cayendo mal, Arthur Miller. Terminamos el día viendo la divertida “Cómo casarse con un millonario”, la descacharrante “Con faldas y a lo loco”, la deslumbrante y bellísima “Niágara” y, por fin, “Vidas rebeldes”. Buenas noches, tristeza.

Que Marilyn era una gran actriz, ya lo sabíamos desde hace mucho tiempo. También conocíamos muchos detalles de su vida y, claro, de su muerte (por cierto, J.F. Kennedy, tú también nos caes mal). Que Marilyn era una mujer sensible, insegura, intelectualmente inquieta y frágil como la democracia en estos tiempos del cólera, también era algo sabido por los que hemos amado a Marilyn desde mucho antes de leer sus poemas, notas personales y cartas. Pero, por amor, algunos nos negábamos a reconocer que nuestra Marilyn era una mujer sola (“¡Sola! Estoy sola, siempre estoy sola, sea como sea”) y triste (“La boca es lo que más triste me hace”). Del mismo modo que el dios Poseidón se desplazaba siempre acompañado por sus criaturas marinas, la diosa Marilyn siempre iba acompañada por criaturas terrestres que no evitaron que muriera sola y triste en su habitación. Eso es lo que aprendimos con la película “Mi semana con Marilyn” y con el documental “Love, Marilyn”. Que Marilyn Monroe pudo dejar este mundo pensando, como el capitán Alatriste medio desangrado después de su duelo con Malatesta, que la vida es una mierda.

Sola, triste, frágil, pero también luminosa, guapísima y dueña de la sonrisa más hermosa de la historia del cine. Puede que la vida sea una mierda, pero es menos mierda cuando pasamos el día viendo a Marilyn en “Con faldas a lo loco” y en “Niágara”.

1 comentario:

transseunte dijo...

-Es música clásica ¿verdad?. Lo sé porque no cantan.
"La tentación vive arriba". No se ha hecho nunca una comedia mejor (ni "Con falas y a lo loco", que quizás la iguale).
Marylin es "El Mito Cinematográfico".