19 agosto 2013

MORENO, FIRMA EL PROTOCOLO DE KYOTO

¿Y si el culpable del calentamiento global fuera José Luis Moreno? No, no, en serio. Sabemos que la temperatura media del planeta se ha incrementado ligeramente durante las últimas décadas. Se ha derretido parte del hielo, ha cambiado el calendario de floración de algunas especies, y anomalías atmosféricas y meteorológicas ocurren con una frecuencia nunca antes registrada. Los científicos discuten acerca de las causas de este aumento de temperaturas, especialmente acerca del papel que el hombre está desempeñando en él. Pues bien, yo apoyo a los estudiosos que atribuyen el calentamiento global a la actividad humana; pero, ojo, no a la actividad del hombre en su conjunto, sino a la actividad de un hombre en particular: José Luis Moreno.

Y para demostrarlo me tomé a mí mismo como sujeto de un estudio que realicé el pasado domingo. Moreno lleva décadas realizando programas verdaderamente bochornosos, imposibles de contemplar sin sentir una profunda vergüenza ajena que provoca un intenso rubor facial y un aumento de la temperatura de la cara. Dentro de la falta de calidad hay niveles, y “Esposados”alcanza los ridículos más altos y los guiones más bajos jamás producidos por el compañero de Rockefeller. Usando un termómetro de superficie, medí la temperatura de mis mejillas antes y durante la visión de “Esposados”, registrándose un aumento de 3ºC en este segundo momento respecto de la línea base anterior. Es lo que tiene la vergüenza.

Esto es muy grave: cientos de miles de personas ruborizándose a la vez y elevando la temperatura de la atmósfera cada vez que Moreno larga uno de sus bodrios. Los chinos abren rutas comerciales a través del descongelado estrecho de Bering. Los escarabajos del abeto en Alaska se multiplican por diez y los pingüinos Adélie de la Antártida se dividen entre diez mientras Telecinco emite toneladas de gases de efecto invernadero con cada uno de sus programas de humor. Hay que hacer algo: por ejemplo, exigir a José Luis Moreno que firme el Protocolo de Kyoto.