25 marzo 2015

BILLETES, PANES, PECES Y FOLLET


Creo que me han explicado unas quinientas veces por qué el Estado no puede ordenar a la máquina que hace billetes que escupa unos cuantos miles de millones de euros de vez en cuando. Creo recordar que, tras esos quinientos sermones, unas veinte o treinta veces entendí las razones por las que no es propio de niños buenos hacer trampa con la máquina de hacer billetes. Pero ya las he olvidado. El caso es que me parece que fabricar billetes como churros, aunque sólo sea de vez en cuando, me parece una idea tan buena como la que tuvo Jesús de Nazaret aquella vez que decidió alimentar a miles de personas multiplicando cinco panes y dos peces. ¿Nadie sermoneó a Jesús acerca de la inflación? ¿Ningún economista se atrevió a decirle al Mesías que multiplicar panes y peces no es la solución al problema del hambre? No, claro. Los sermoneadores y economistas sólo se atreven con tipos como yo.

Si la multiplicación de billetes no es una buena idea, la multiplicación de Ken Follet sí lo es. El autor de las estupendas novelas “Los pilares de la Tierra” y “Un mundo sin fin”, que se convirtieron en entretenidas series televisivas, se multiplica ahora como conductor de la miniserie documental “El viaje de Ken Follet a la Edad Media” (La 2), dos capítulos dedicados a la peste y a fascinantes mujeres medievales (Hildegarda de Bingen y Juana de Arco) que nos llevan a la gran mortandad causada por la terrible peste negra en el siglo XIV (y su influencia en el Renacimiento y en la medicina) y a la vida de una monja alemana del siglo XII que fue escritora, médica, mística y abadesa, entre otras muchas cosas. No faltarán los sermoneadores de siempre que nos reñirán por disfrutar de los panes y peces repartidos por Ken Follet porque, ya saben, Follet es sólo un escritor de novelas de éxito popular, así que su visión de la Edad Media es limitada, inexacta, frívola y centrada en el espectáculo. Pues vale. Algunos creemos, sin embargo, que ya que el Estado no puede fabricar unos millones para pagar las facturas urgentes, al menos podemos pasar un buen rato con esta multiplicación divulgativa de los panes y los peces medievales a cargo de un señor que no sólo sabe muchas cosas de la Edad Media sino que, además, sabe contarlas. ¿O acaso la multiplicación de la Edad Media en una serie documental también produce inflación?