01 marzo 2015

ANA Y EL MINISTERIO DEL TIEMPO

El único desencanto leve que nos quedó tras ver el primer capítulo de “El ministerio del tiempo” fue lamentar que las premisas de la serie no fueran ciertas y no pudiéramos retroceder en el calendario para que Televisión Española hubiera empezado a producir series como ésta desde hace muchos años. “El Ministerio del Tiempo” nos ofreció un episodio piloto excelente, entre cuyas virtudes destaca la promesa manifiesta de que la serie irá a más en cada capítulo dado su magnífico potencial. Bastará con que se cuiden con un poco de mimo los aspectos históricos de las aventuras de Julián, Amelia y Alonso para que su inclusión en la programación de una televisión pública española quede perfectamente justificada. No hará falta más que tirar con suavidad y un poco de inteligencia de las relaciones entre el soldado de los tercios de Flandes, la inteligente universitaria de finales del siglo XIX y el enfermero bombero actual, para crear una serie cuyos arcos argumentales sean tan atractivos como las peripecias autoconclusivas de cada episodio -y ésta es una de las características de las grandes series internacionales-. Será suficiente que Televisión Española no maltrate a esta producción, la dote de presupuesto y la programe de forma estable en un día y hora adecuado, para que “El Ministerio del Tiempo” se convierta en una serie que aúne su éxito de público y su prestigio dentro del mundo de la televisión.

Y, ya puestos, como decíamos al principio, todos agradeceríamos el guiño de elegante y cómplice autocrítica que supondría que en un capítulo los tres aventureros del tiempo retrocedieran a comienzos de los años 2000 para intentar impedir que Ana Obregón perpetrara “Ana y los siete” en Televisión Española. O, al menos, que no pudieran evitar “Ana y los siete” pero convencieran a Ana de que abortara su siguiente proyecto nada más empezarlo... Un momento... ¿no fue eso lo que ocurrió con “Ellas y el sexo débil”? Según recuerdo, se retiró inesperadamente tras sus primeros tres capítulos... Quizá... entonces... ¿¡El Ministerio del Tiempo existe y ésa fue una de sus grandes contribuciones a la historia de España!?