16 febrero 2016

"ESPE"


Guiños en algunas parrillas televisivas e incluso canales enteros con programación especial en el día de san Valentín… para nada. Parejitas por aquí y parejitas por allá en el doodle de Google sepultadas por el peso de los acontecimientos. En el buscador pensarían que nos iba a hacer gracia ver los dibujos animados de una tetera con una cafetera, una caja de pañuelos de papel con un rollo de papel higiénico, un cactus con un erizo; pero la pareja del día fue la formada en 3-D por Jordi Évole y Esperanza Aguirre. La televisión y la política hacen extraños compañeros de cama.

Hace veinte años que Pablo Carbonell, reportero de “Caiga quien caiga”, parecía sentir una especial predilección por pitorrearse de la por entonces ministra de Educación y Cultura del gobierno de Aznar. “Espe”, la llamaba muerto de risa. Aquel intento por aprovecharse de la supuesta candidez de la ministra se reveló después como la jugada maestra de una superviviente política por aprovecharse de la cierta candidez del reportero.

Ahora es Évole quien hace de Aguirre su amuleto. Desde que empezó a promocionar la vuelta de “Salvados”, se apoyó en el regreso de Aguirre al programa. ¡Con lo airada que se había ido la cólera de Dios en su visita anterior y ahora volvía a comer de su mano! El amuleto hizo un milagro más: anteayer, horas antes de la emisión de “Salvados”, dimitió de la presidencia del PP de Madrid y avisó de que ese día todos debíamos ver el programa de Évole. Resultado: “Salvados” lo peta y es líder absoluto en su franja horaria. Más de tres millones de personas estuvieron pendientes de cada frase, cada palabra, cada gesto de Aguirre.

Permanezcamos atentos a nuestras pantallas para saber quién será el próximo personaje televisivo que la política en activo más dimitida del mundo, actualmente portavoz del PP en el ayuntamiento de Madrid, utilizará de plataforma para proseguir su carrera política.