11 febrero 2016

TVE MEJORA


TVE le da un programa a Patricia Gaztañaga, la de “El diario de Patricia”; y no a Toñi Moreno, la de “Entre todos”. Ahí tendremos a Patricia, cada tarde, en La 1. Menos mal que la que vuelve es esta, y no la otra.

Habíamos acabado hartos de Toñi. Presentó “Entre todos” solo durante un año, de mediados de 2013 a mediados de 2014, pero hay que ver cómo nos cundió y lo hartos que quedamos. Cada tarde repetía la misma ceremonia. Se desgañitaba gritando “¿Qué tengo?”, para que el público aullara “¡Llamada!”. Esa es la parte que estaba bien. Lo malo es lo que venía después. Después no decía “Más fuerte que no se oye, ¿qué tengo?”. Después no había una aventura con el señor Chinarro en la que Fofó, Miliki y Fofito intentaban que Gaby no se enterara de que habían roto algo. Después no se despedía cantando “Hola, don Pepito”. Lo que venía después del “¿Qué tengo?” era un desfile lamentable de llamadas telefónicas en el que los telespectadores no daban limosna a las personas más lo necesitaban, sino a las que habían sido más eficaces contado en la tele sus miserias, sus penas, el abandono que sufrían de las instituciones que deberían darles ayuda. Valía todo: enfermedades, lesiones, desamparo, orfandad. Ser capaz de hacer llorar a moco tendido era una garantía de éxito para el necesitado y para el programa, que transformaba el éxito de audiencia en un lacrimógeno festival de llamadas. “¿Qué tengo?”, “¿qué tengo?”, “¿qué tengo?”. “¡Llamada!”, “¡¡llamada!!”, “¡¡¡llamada!!!”.

Menos mal que ese no es el estilo de Patricia. Por eso, en el nuevo “Cuestión de tiempo” no pide dinero para nadie. Ella es más de exhibir la vida de los invitados, como Toñi; de hacer espectáculo de las miserias e ilusiones de los demás (y no de las suyas), como Toñi; de buscar audiencia usando pornografía sentimental con opción a deshidratarse llorando, como Toñi; pero, ojo, sin darle dinero a nadie. Un exhibicionismo gratuito, un voyeurismo sin costes en el que sí que TVE mejora, sí. Mejora un montón.