23 febrero 2016

¿CÓMO SUPONER QUE IBA A SER UN FRACASO?

La comunidad televisiva nacional se encuentra desconcertada ante el fracaso del nuevo programa de Patricia Gaztañaga para Televisión Española. “Cuestión de tiempo” venía a intentar cubrir satisfactoriamente esa franja de media tarde en la que nuestra televisión pública lleva fallando desde la aparición de la televisión en color. Sustituía a “Esto es vida”, un magacín sobre salud presentado por Cristina Lasvignes que sólo duró tres meses en antena. “Cuestión de tiempo” no pasó de dos semanas.

“No entendemos qué ha podido pasar. Lo ocurrido no aparecía ni en los peores escenarios previstos”, ha declarado un desconcertado José Ramón Díez, director de Televisión Española. “Nuestros informes señalaban que ‘Cuestión de tiempo’ poseía un formato que ya ha quedado totalmente obsoleto, que lleva varios años sin dar lugar a ningún programa de éxito en ninguna televisión pública europea. Además, la presentadora ha perdido por completo en los últimos tiempos el escaso tirón que pudo tener en su día. Por si fuera poco, se emitía en una cadena que hace varias legislaturas que ha dejado de ser vista por los espectadores como una cadena con posibilidades de ofrecer algo interesante al final de la tarde. Añadamos a todo esto que los primeros programas fueron especialmente aburridos y carentes de todo interés. No va ni delante ni detrás de ningún programa de éxito. Le tocó competir contra programas rosa y concursos de tarde fuertemente asentados en la programación. ¿Quién podía imaginar que no iba a ser un éxito rotundo que revolucionara por completo la parrilla a esa hora? ¿Cómo suponer que nos íbamos a enfrentar a un fracasazo incapaz de superar el 4% de audiencia?”.

Sin embargo, el director de TVE se mostró esperanzado en el éxito de su nuevo proyecto para la franja diaria del final de la tarde. No quiso dar detalles: sólo adelantó que se trataba de un reality de sentimientos donde la gente normal hablaría de sus emociones hacia otras personas. Como presentadores se barajan nombres como Ramón García o Maxim Huerta. “Esta vez lo petamos fijo”, señaló.