29/11/18

Y AÚN ESTAMOS EN NOVIEMBRE



De acuerdo, las navidades son el peor momento televisivo del año, el más soporífero, el más falso de todos. De acuerdo, zapear se convierte en un deporte olímpico de saltos mortales entre cursilada insoportable y cursilada insoportable. Las peores películas del año. Los peores especiales. De acuerdo, la peor publicidad. Pero nadie puede negar a las navidades una virtud que no por desapercibida es menos importante: en diciembre es imposible encontrarse en las cadenas televisivas videoclips de Leticia Sabater. Piénsenlo, no es ninguna tontería. Al menos la Navidad funciona como decir “casa” jugando a la queda sabatérica. Leticia pide veranito, chiringuito reggaetonero y bikini lorzeño chonirrijoso. No hay quien aguante el amor patrocinado por el IBEX 35, las polémicas de la izquierda postestructuralista sobre el traje de Cristina Pedroche y la maldición urbi et orbe. Pero incluso en los momentos de mayor abatimiento navideño una vocecita nos salva de la desesperación: alégrate, oh, tú, lleno de gracia, estamos en los antípodas de Leticia Sabater.

Mejor dicho, una vocecita nos salvaba de la desesperación. Nos salvaba hasta el año pasado. Porque este año Leti ha cambiado su periodicidad de anual a semestral, explorando las posibilidades expresivas y plásticas de la fusión entre el reggaetón y el villancico. “Navidad, polvo y ron, polvorrón, Papa Noel, tú y yo, polvorrón”. Pues así cinco minutos. Sí, amigos, ahora cobran sentido los versículos más crípticos de Nostradamus. El círculo más profundo del infierno tenía una cajita en su centro con la palabra “polvorrón”; al abrirla hemos descubierto que aún hay un nivel más hondo del espanto. He aquí la prueba de que cuando los males se unen no se suman, sino que se multiplican; hay algo mil veces peor que la Navidad y que Leticia Sabater: Leticia Sabater en Navidad. Ya hemos agotado nuestras reservas de paciencia y tolerancia para la Navidad de este año y aún estamos en noviembre.

1 comentario:

Lockhart Flawse dijo...

Recemos a los dioses para que en semana santa no le de por sacar una chonisaeta, o lo que se cante en esas fechas.