08 octubre 2008

ANATOMÍA ÉTICA


Si a usted le gustó “Amélie”, debería dar una vuelta por Canal + hasta encontrarse con “Criando malvas”, una serie tan marciana como el personaje interpretado por Audrey Tautou, pero con toques de “A dos metros bajo tierra”. Los guionistas de “Criando malvas” han aprovechado el insuperable momento creativo que viven las series televisivas para parir un producto original, rompedor, a veces brutal y, sobre todo, tierno. La vida de Ned, un pastelero que puede revivir a los muertos sólo con tocarlos, pero también rematarlos al volver a hacerlo, se complica cuando se asocia con un detective para resucitar durante un minuto a los que han muerto asesinados y así poder preguntarles quién les mató. Supongo que los chicos de “CSI” envidiarán a Ned, porque nuestro pastelero resuelve en un minuto (y sin muestras de ADN) lo que a Grissom y compañía les lleva un capítulo entero. Pero así es la televisión.

La cosa se complica más cuando Ned resucita a Chuck, el amor de su vida. Ned no podrá tocar a Chuck porque, si lo hace, ella morirá para siempre. Aunque “Criando malvas” juega con la muerte, creo que Ned y Chuck consiguen que todos vivan en un mundo mejor. Me gustaría saber qué harían los protagonistas de la serie “Seinfeld” con el poder de Ned. ¿Se lo imagina? Al final de la serie, los personajes de “Seinfeld” llegan a Latham, un lugar en el que la ley exige que se preste ayuda a cualquiera que esté en peligro. George, siempre tan egoísta, protesta y pregunta que por qué tendríamos que ayudar a alguien, ya que para eso están las monjas y la Cruz Roja. El abogado de George se pone de su parte con esta demoledora frase: “No hay obligación de prestar ayuda a nadie; ésa es la espina dorsal de nuestra nación”. Pues eso, ¿qué haría George Constanza con el poder de resucitar del pastelero Ned? ¿Qué haría Jerry Seinfeld?

Por fortuna, Ned y Chuck no son Jerry y George, sino que forman una colorista y bondadosa pareja en plan Bonnie and Clyde, pero sin tiros. Si yo fuera el dios de la televisión, daría a Grissom el poder de Ned, enviaría a Ned y Chuck a pasar unos días a París con Amélie, y haría que George Constanza y su abogado se matricularan en Anatomía ética para que entendieran que la espina dorsal de una nación no consiste en dejar a las monjas y la Cruz Roja solas ante el peligro. Es divertido ser dios.

2 comentarios:

Guybrush dijo...

A mí me gustó Amelie y no sé si esto me gustaría, la verdad.

Le escribo para decirle que he enlazado su historia de la 1 es la 2, la 2 es la 1 en mi última entrada del blog.

¡Saludos!

Erosè dijo...

A mí también me gustó Amelie y me gustó A dos metros bajo tierra. Habrá que probar esta mezcolanza de cosas. Si yo fuera dios... ¡dios! lo que haría! Grissom ya tiene el poder, qué grande es ese tío. Grissom es dios.