25 octubre 2008

EL MUNDO Y LOS MUNDOS


Rafa Nadal no cambiará el mundo. Google, sí. Lo cambiará entero, de arriba a abajo, de una forma tan intensa que no sólo no podemos imaginarla, sino que ni siquiera la entenderíamos si alguien llegado desde el futuro nos la explicara. El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela cambia y seguirá cambiando muchos mundos, esta vez mundos individuales, pero tan reales como el mundo que vemos a través de Google Earth y tan reconstruidos gracias a la música como reconstruyéndose está la forma en como los seres humanos entendemos la vida gracias a las pantallas del ordenador. Margaret Atwood también cambia la realidad, en parte cambia el mundo y en parte cambia los mundos, porque las realidades y los lenguajes se necesitan mutuamente y sólo el lenguaje literario permite la existencia de algunas realidades irrenunciables ("en una era de especialización sólo el arte puede mostrarnos la totalidad del ser humano en sus muchas variantes"). Tzvetan Todorov no cambiará el mundo, pero ayudará a entender los cambios que realizan los demás ("nadie es definitivamente bárbaro o civilizado y cada cuál es responsable de sus actos"). Ingrid Betancourt fue premiada por ser un ejemplar preciso del paralelismo entre su mundo y el mundo ("tengo la profunda convicción de que cuando hablamos cambiamos el mundo"). Nakamura, Marks, Whitesides, Iijima y Langer no cambian el mundo, sino que lo crean nuevo, mundos nuevos constituidos, por ejemplo, por tubos de carbono de una millonésima de milímetro de diámetro y fármacos que se van liberando en el organismo de formas complejas y ajustadas a las necesidades precisas del enfermo. Las organizaciones que luchan contra la malaria en África cambian tantos mundos individuales que a punto están de cambiar el mundo, y a poco que se yergan sobre la Tierra verán en el horizonte esa posibilidad.

El mundo y los mundos. Realidades inconmensurables entre sí y entretejidas con una complejidad irresoluble. Y una institución medieval, nacida hace tres o cuatro mundos, componiendo un año más un retrato borroso de nuestro planeta a comienzos del siglo XXI a base de mezclar ambos niveles. Al término de la ceremonia, cuando pasan los últimos coches oficiales y las vallas ya no retienen a la gente, la multitud inunda las calles y los mundos se entremezclan formando un continuo compacto. Desde la altura de Google Earth ese continuo es el mundo.

3 comentarios:

Topanga Lawrence dijo...

Rafa sí cambia un mundo, el de la publicidad. De él aprendemos cómo el dinero y la fama pueden hacer posible que un joven con calva incipiente y pelo estropajoso protagonice el anuncio de una conocida marca de champú.
Y… Antonio… por dios… la próxima vez que realices una impresión de pantalla, acuérdate de cerrar antes la pestaña de PornStars&Famosas.

dgp dijo...

Una vez más, das en el clavo... ardiendo. Rafa Nadal, no cambiará nada, otra figura más del "pan y circo" q tanto gusta ahora...

La verdad, me impresionó/emocionó hasta extremos poco confesables el Discurso de Ingrid Betancourt. Genial, magnífico, apoteósico, si tuvieramos más memoria y menos mala leche, dentro de 50 años, seguiría impertérrito en la memoria colectiva. Igual que el "I have a Dream"...

Un saludo, y enhorabuena, a todos los citados...

PD: Q jodío!! eso del Pornstars&Famosas es un owned clarisimo, veo q no soy el único q lo conoce 0:)

Elenía dijo...

A mí Nadal me dio vergüenza ajena más que nada por su pasotismo y su cara de "no sé dónde c*ño estoy" y su preocupación por la mancha que tenía en la camisa.

El esto muy dignos, muy atentos y sobre todo comprometidos. El discurso de Betancourt, aunque largo, fue excesivamente emotivo y no puedo quitarme de la cabeza la expresión de felicidad y la inmensa sonrisa que lucía Page tanto a la entrada de la ceremonia como en la recogida del premio.
El discurso de Atwood me pareció bastante triste y me recordó a su poema "Desembarking at Quebec."

Estoy totalmente de acuerdo con el recorte de pantalla... ¡ese recorta y pega!