10 abril 2009

EL COLADOR DE TXUMARI


"Gandhi bebía su propia orina y fue premio Nobel". Una cosa llevó a la otra, vamos.

Hace falta que Txumari Alfaro nos explique cómo hay que preparar el "muti". Del rey abajo, ninguno se negaría a conocer cómo hay que preparar esta bebida tradicional que trae la fortuna a quien la toma, así que Txumari debería explicarnos cómo se elabora y qué ventajas aporta. Imagínense: es lo único que necesitan sus seguidores, esos telespectadores entregados que llevan todo el año una castaña pilonga en el bolsillo porque ¡alehop! mejora la circulación y cura las almorranas con sólo ir ahí, calentita en el bolsillo.

Es cierto que no soy amigo de bebedizos y amuletos, pero el otro día, viendo en la tele uno de esos programas matinales de mesa camilla, vi la luz. Comentaban que había llegado a Lanzarote un inmigrante africano pidiendo asilo político porque era albino. Alegaba que su vida corría peligro porque en su tierra con sus dedos se hacen amuletos, con su sangre se elabora el muti y hay quien ambiciona todo su cuerpo para comérselo por las diferentes virtudes que le atribuyen. Caray, pues no sé a qué espera Txumari, tan amigo como es de divulgar la sabiduría ancestral sin cuestionarse ni una coma, para explicarnos cómo se prepara el muti. Seguro que es una tradición mucho más ancestral que lo de la castaña, dónde va a parar. Hombre, es cierto que está feo matar para curarse o tener suerte, pero hace mucho que la sociedad tiene asumido que puede donarse el cuerpo de los fallecidos para salvar otras vidas y ayudar a los demás. El único problema podría ser que eso de la sabiduría ancestral necesitara pasar por el colador de la racionalidad y la ciencia, pero, claro, Txumari no tiene un colador así.

La sabiduría ancestral africana también dice que hay que extirpar el clítoris de las mujeres para que los bebés no mueran al nacer, o que violando a una niña virgen se cura el sida. Pues venga, Txumari, acaba rápido con el muti que se te amontona el trabajo.