12 abril 2009

ESMERALDAS Y RUBÍES

Cumpliendo con una tradición últimamente un poco olvidada, TVE ha programado esta Semana Santa películas como “Ben-Hur” o “Quo vadis”. Además de estos clásicos absolutos, indiscutibles e insuperables, la televisión pública también nos ha ofrecido una nueva versión de “Espartaco” y “Gladiador”, un clásico moderno. Sobresaliente.

Muchos aspectos de “Ben-Hur” o de “Quo vadis” son históricamente falsos, pero cualquier creyente puede acercarse a estas películas y venerarlas con total tranquilidad. El Santo Sudario de Cristo, una reliquia muy dudosa que, además, aparece tardíamente, también recibió una enorme afluencia de peregrinos a partir del siglo XVI, cuando se instaló en Turín, pero la Iglesia matizó esta devoción con su habitual sutileza: dispuso una indulgencia especial para los que llegaban a Turín no para venerar la reliquia como el verdadero sudario de Cristo, sino para meditar sobre la Pasión. Los encuentros de un Jesús sin rostro con Judá Ben-Hur o el martirio del padre de Ligia en presencia de Peter Ustinov disfrazado de Nerón (o al revés) no deben venerarse como verdaderos hechos históricos, sino que deben servir de meditación y de disfrute (cinéfilo), tanto para creyentes como para no creyentes. Por eso no entiendo muy bien esa tendencia hiperrealista que llevó a Mel Gibson a rodar “La Pasión de Cristo” en arameo y latín y a ponernos delante de la cara los horrores de la crucifixión. La muerte de Jesús en “La Pasión” (Canal +) puede que sea muy realista, pero casi nadie pide realismo al Santo Sudario.

Si se quiere ser “realista” con asuntos como el Santo Sudario o la vida y muerte de Jesús de Nazaret, hay que salir del cine. Y sería una pena. “Gladiador” no tiene nada que ver con el cristianismo, pero es una película de Semana Santa. Las catacumbas llenas de buenos y mansos cristianos en “Quo vadis” son tan matizables como la lepra milagrosamente curada de la madre y hermana de Judá en “Ben-Hur”, pero está bien peregrinar en Semana Santa a ese Turín de películas “de romanos”. El “realismo” hace que veamos el cine a través de una esmeralda y, como le sucedía a Nerón, que veamos las caras y las narices todas verdes. Como diría Petronio: “Para variar, señor, prueba con un rubí”.

1 comentario:

Elenía dijo...

Ya lo dijo House cuando el actor de culebrones al que secuetró, le criticó por ver su culebrón tan poco realista: "Claro, como el resto de las series SÍ que son realistas."