13 abril 2009

MEDICINA DEL ALMA

Los chamanes del Tíbet identifican 84.000 enfermedades. Los chamanes africanos saben que el paludismo es transmitido por un mosquito y que se cura con quinina, pero también creen que cuando una persona enferma de paludismo es porque otra persona hizo un hechizo para enviar el mosquito a la víctima. Hay chamanes nómadas que viajan por Sudamérica curando enfermos. Y en Vietnam los chamanes curan enfermedades colocando vasos en “puntos energéticos” del cuerpo. Aprendimos todo esto en el documental “Chamán, la medicina del alma” (sábado, La 2). Qué raros somos los humanos.

Me llamaron especialmente la atención tres afirmaciones del documental: en África el mundo de los muertos interfiere continuamente en el de los vivos, en cada rincón del planeta hay chamanes, y el hombre seguirá haciéndose preguntas mientras salga el sol. Lo curioso es que, después de “Chamán, la medicina del alma”, La 2 se fue a transmitir los Santos Oficios desde la catedral castrense de Madrid, con un “rito del fuego”, y todo. Y justo antes, Lluís Martínez, cardenal arzobispo de Barcelona, habló de la importancia de la resurrección de Jesús de Nazaret y, de ahí, saltó a la superación de la crisis económica por mediación de no sé qué misterios sobrenaturales. Así que era cierto. No sólo en África el mundo de los muertos interfiere continuamente en el de los vivos. En cada rincón del planeta hay chamanes que saben que la crisis económica es transmitida por un mosquito capitalista, pero siguen creyendo en hechizos. Y el hombre no dejará de hacerse preguntas mientras salga el sol. ¿Qué diferencia hay entre el chamán que coloca vasos en “puntos energéticos” del cuerpo y el cardenal arzobispo que habla de resucitados y de soluciones para la crisis económica?

¿Los Santos Oficios eran parte del documental “Chamán, la medicina del alma”? ¿El cardenal arzobispo de Barcelona es un chamán nómada que acude a La 2 para curar crisis económicas? ¿El paludismo es, en el fondo, brujería? Epicuro de Samos decía que la filosofía es la medicina del alma, pero habría arrugado la nariz ante tanto chamán y cardenal arzobispo que dicen curar el alma con vasos y resucitados.

3 comentarios:

Edmond dijo...

¡Qué bien! Cuando se supere la crisis, si es que algún día se supera, que no se atribuyan el mérito ni economistas ni políticos. El mérito es de Dios. Podía solucionar de paso las miles de injusticias que día a día suceden en el mundo transmitidas por mosquitos bípedos, pero está muy ocupado implementando medidas económicas.

mrplzfrndz dijo...

lo mejor de todo es que si le preguntas a un chamán de los de aquí qué hace Dios por "matar a los mosquitos", te dirá que para eso estamos aquí...por si no había bastante con sufrir la crisis, ahora encima hay que solucionarla...ufffffffff

Elenía dijo...

En África los chamanes afirman que el mundo de los muertos interfiere en el de los vivos pero, curiosamente, a esa creencia la acompaña otra: nunca se debe nombrar a los muertos.

Y aquí en occidente siempre a medio camino... todos estaríamos mejor si no se nombrase a los muertos, ah y esta semana santa no habría sido tan aburrida televisivamente hablando.