05 mayo 2009

COLONIALISMO AUDIOVISUAL



El colonialismo es algo feo se apellide como se apellide. La versión actual es mucho más elegante que la tradicional, más escurridiza, pero más perversa. Ahora utilizamos los países colonizados como proveedores de imágenes en bruto, materia prima que abastece una poderosa industria audiovisual que inunda nuestro mercado y el de las colonias. Nuestro dinero y nuestra mirada se hacen, así, hegemónicos.

El domingo por la noche Cuatro estrenó “Perdidos en la tribu”, un programa con un planteamiento sorprendente: tres familias españolas llegan a una tribu remota y tienen que vivir allí 21 días intentando integrarse en ella. La tribu Himba, de Namibia; la Mentawai, de Indonesia; y los Bushman, que aún viven como cazadores y recolectores en el desierto del Kalahari, parecen los protagonistas del programa pero en realidad sólo son el decorado. Como el decorado que necesita el Rally París-Dakar para demostrar la apabullante superioridad de nuestra tecnología. Durante 21 días los participantes de “Perdidos en la tribu” juegan a ser Malinowski mientras Cuatro extrae de las canteras locales grandes cargamentos de imágenes con las que cebarnos la noche de los domingos hasta dejarnos ahítos. Al final, el jefe de cada tribu dictaminará qué familia se integró mejor y, por tanto, ganará tal cantidad de dinero que la tribu entera no la verá junta en su vida.

No nos dirán qué será, tras el programa, de los Himba, los Mentawai y los Bushman. Lo único seguro es que si quedan deslumbrados por el despliegue del equipo de rodaje, por el poder del hombre blanco, y alguno trata de devolvernos la visita con la intención de convivir con nosotros y ser aceptado, no lo logrará. Antes de que ninguno dé un solo paso hacia aquí, los jefes de nuestra tribu ya han dictaminado con sus leyes (porque así lo queremos nosotros) que no son bien recibidos. Allí nos son más útiles. Sus imágenes nos sirven, sus brazos no.

3 comentarios:

GOLDIE dijo...

Completamente de acuerdo; en efecto, la televisión es el reflejo de la sociedad y, por desgracia, nuestra sociedad es egoista y repugnante...el hombre ha hecho la televisión a su imagen y semejanza. 'Dios' se cubrió de gloria.

Elenía dijo...

Qué asco de programa. ¿Cómo puede en pleno siglo XXI parecernos interesante la integración del hombre blanco en el "exótico mundo "salvaje donde los pobrecitos nativos se quedan atontados ante la angelical mirada del niñito rubio del mundo desarrollado?

Por favor, yo que estoy interesada en antropología postcolonial pensaba que eso ya lo habíamos superado. Que, después de tropezar y caer con la misma piedra ya habíamos aprendido a respetar a otras culturas dejando de imponerles la nuestra (porque como es mejor te aguantas ¡chincha!)

No sé por qué Baz Luhrmann se molestó en poner al alcance de medio mundo la historia de los aborígenes australianos y la "limpieza" que los ingleses hicieron en su población, está visto que el público seguirá en sus trece, encantado de ver a un niño rubio (porque a ver quién es el listo que pone la mano en el fuego y dice que los niños de España con como el que aparece en el primer fotograma del video)en medio de tanto nativo.

Ah y una última cosa antes de que se me acaben los caracteres, ¿por qué esas tribus deciden colaborar? ¿qué ganan con ello? ¿y por qué dejan de resultarnos interesantes esas culturas en cuanto necesitan cualquier tipo de ayuda?

TKB dijo...

Deciden colaborar por que son tribus contactadas desde hace mucho tiempo ya, las tribus no contactadas son un mito occidental. Lo que vemos es a indios haciendo el indio, que durante 21 días se han vuelto a poner sus ropas tradicionales, han guardado los cacharros de plastico y el gas.