19 enero 2012

ESO ES IMPULSO

Vaya por Dios. Nos cae encima otra hornada de ciudadanos que, contra Aristóteles, piensan que la fama es el bien máximo y autosuficiente al que aspira el hombre. Seres dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de ser famosos. Sujetos que participan en “Gran hermano” para demostrarlo. Mientras, colea la metedura de pata de la famosa Remedios Cervantes, que en “Atrapa un millón” impidió a un concursante atrapar 5.000 mil euros.


La publicidad de los ochenta nos enseñó que, cuando un desconocido, de repente, te regalaba flores, eso era impulso. Así, el conatus de los clásicos se transformó en una marca de colonia que ahora sabe Dios qué será de ella. Cuando Remedios Cervantes cambió la respuesta del concursante de “Atrapa un millón” en el último segundo porque, según dice, “sintió un impulso”, mandó a freír churros nuestra memoria publicitaria, esa que tiene chica nueva en la oficina que se llama Farala y es divina; esa que busca, compara y si encuentra algo mejor lo compra; esa que alucina, vecina. Ahora sabemos que, cuando un famoso, de repente, te jode 5.000 euros, eso es impulso.

Anteayer, la Cervantes estuvo en el “Espejo público” de Antena 3 lavando su imagen. Contó que sufrió tal “disgusto mediático” (los mediáticos son los peores disgustos que hay) que llegó a pensar en compensar al chaval con 5.000 euros de su bolsillo. Menos mal que luego se le pasó y se conformó con hablar desde el plató por teléfono con él. Le dijo que no se quejara, que gracias a ella había conseguido hacerse famoso. Sabe lo que dice. Sabe que los famosos cobran por acompañar a los pobres desconocidos que concursan en la tele. Y si, de repente, un impulso te causa un disgusto mediático, puedes lavar tu imagen sin necesidad de gastar un euro. El concursante contestó que la fama ni le interesa ni le gusta. Un tío listo que sabe más que la Cervantes, la Milá y todos sus esbirros juntos.