04 febrero 2012

LA CEREMONIA DEL REGIDOR

Vean hoy “El gran debate” en Telecinco. Véanlo y asistan maravillados al increíble milagro de la unanimidad en los aplausos. Es sencillamente prodigioso. Inexplicable con el nivel de conocimientos de la ciencia actual. Los debatientes en el programa discuten acerca de los asuntos tratados cada semana. El público presente en el plató sigue con atención el curso de los argumentos. Y si alguna de las intervenciones de los participantes es particularmente brillante, contundente o apasionadamente esclarecedora del nudo al que se enfrenta, los cien asistentes en las gradas pueden aplaudir libremente llevados de un encomiable entusiasmo ciudadano y racionalista. Por elemental cálculo de probabilidades, entre el público habrá de haber gente de derechas y de izquierdas, más emocional y más cohibida, más ágil o más espesa de entendederas.

Pues bien, el público asistente a “El gran debate” aplaude o calla como si fuera un sólo hombre. Y tanto es así que efectivamente estoy empezando a pensar que es un sólo hombre: el regidor. O una intervención arrebata al 100% del tendido o arrebata al 0%. Fíjense hoy. ¿Cómo es posible que una respuesta de Isabel Durán no arranque el aplauso del, por ejemplo, 10% de los presentes dejando en desacuerdo al 90% restante? Las réplicas, los argumentos, las razones esgrimidas por Ignacio Escolar a veces no despiertan ningún aplauso y a veces los despiertan todos. No hay que ser Sheldon Cooper para saber que, si en verdad cada miembro del público aplaude libremente, la probabilidad de que eso ocurra está tan cercana a cero que no hay forma de distinguirla de cero. ¿No hay un puñetero concejal del PPSOE que diga algo que lleve al aplauso al 40% de los presentes pero no al 60% restante? ¿Un subdirector de alguna subdirección, un alguien de un algo, quien sea, cuyas palabras gusten tan sólo a una parte de la grada?. Los opinadores que rodean a Jordi González discrepan respecto de los temas de debate, pero el 100% del público asistente es unánime respecto de las opiniones discrepantes. Esto no es un debate. Esto es una ceremonia.