18/2/12

SOBERA'S NEW LOOK

No sé... ¿no está muy raro Carlos Sobera en la nueva temporada de “Quién quiere ser millonario” que empezó a emitir laSexta esta semana? Le noto como cambiado... esos ojazos... ese tipazo... ese golpe de melena que da a veces cuando está a punto de desvelarse la respuesta correcta. Yo sé que en televisión la imagen es fundamental y que es necesario renovarse para no cansar a la audiencia, pero no estoy seguro de que el estilista de Sobera haya acertado con este nuevo aspecto. Recuerda mucho a gente como... pues, por ejemplo, Nuria Roca. Y no sólo es el aspecto; es que todo su estilo de presentación del concurso también ha cambiado: ya no hace juegos de palabras tontorrones y busca la complicidad de los espectadores con miradas furtivas a cámara, ya no hace esas subidas del tono de voz tan suyas para anunciar que el concursante acertó, ya no arquea una ceja, por dios, ya no arquea una ceja y la mantiene elevada segundos, minutos, horas, hasta que por fin queda marcada la respuesta a, b, c o d. Tan cambiado está Carlos Sobera en el nuevo “Quién quiere ser millonario” que a veces parece que ni siquiera es él el presentador.

Y eso no. Eso de ninguna manera. Porque la presencia de Carlos como presentador en “Quién quiere ser millonario” es una regla del concurso tan esencial e inmutable como que sean cuatro las opciones de respuesta, el plató tenga tonos azulados o que el concursante se siente a la izquierda mientras el presentador lo hace a la derecha. Forma parte de las normas del programa desde el comienzo de los tiempos y lo seguirá siendo hasta que la raza humana se extinga y millones de años de evolución produzcan un “Quién quiere ser millonario” hecho por cucarachas para futuras especies de insectos pauroheterometábolos. No es este el momento para cambios radicales, y Sobera debe volver a su imagen de siempre en el nuevo concurso de sobremesa de laSexta. Y si no, si se empeña tercamente en mantener su nuevo aspecto, pues que le pongan a presentar otro concurso... yo qué sé... una nueva edición del “Waku Waku”, por ejemplo.

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