27 diciembre 2012

EL REY, LA LIBERTAD Y EL LIBERTINAJE


No se puede confundir libertad con libertinaje. Lo dicen los índices de audiencia televisivos y lo dicen los colegios de monjas en clase de “Ética”. Como estamos aquí para hablar de la tele nos centraremos en los índices de audiencia.

Un año más, en Nochebuena se permitió a los españoles elegir cuál de las 25 cadenas nacionales, autonómicas o TDT sintonizar para ver el “Mensaje de Navidad de su majestad el rey”. Pues bien, tan sincero ejercicio de libertad fue confundido con el libertinaje por miles de televidentes que sintonizaron cadenas que emitían otros programas. El resultado fue el mensaje navideño con menos espectadores desde que, hace 20 años, empezó a medirse la audiencia. El promontorio del libertinaje nos lleva al acantilado desde el que nos precipitaremos al caos.

Nunca hasta ahora la suma de todas las cadenas que retransmitieron el mensaje de Navidad había bajado de los siete millones de espectadores. Los audímetros revelan que miles de españoles zapearon huyendo de las cadenas que multiemitían el mensaje real. Por edades, el menor seguimiento del mensaje fue en la franja de 4 a 12 años; dato aún más preocupante si recordamos que los niños súbditos de hoy son los adultos súbditos de mañana.

La Casa Real necesita más apoyo televisivo e institucional. 25 cadenas están bien, pero sería mejor que todas las cadenas ocuparan todo el espacio radioeléctrico multidifundiendo el mensaje real. Que lo emita un canal de YouTube está bien, pero sería mejor que en todo YouTube no se ofreciera otra cosa. Lo mismo que en toda la red de redes. Los paneles luminosos de las autopistas deberían apoyar difundiendo el mensaje real. La música de espera de todas las centralitas telefónicas debería emitir el mensaje real. Las señales de tráfico deberían sustituirse por el mensaje real. Así, podríamos disfrutar de un país en el que todos veríamos el “Mensaje de Navidad de su majestad el rey” en libertad sin peligro de caer en el libertinaje.