31 diciembre 2012

EL OPTIMISMO DE FOFITO


Que me perdone su santidad la Coca-Cola, pero miro con negatividad su campaña por la positividad. Prefiero mil veces el optimismo tramposo de Fofito y compañía para Campofrío. ¿A qué viene esto? A que hoy por la noche, a eso de las 12, se juega en la tele nuestra particular Super Bowl publicitaria. Las grandes marcas compiten a ver quién se anota el tanto de emitir el anuncio más impactante y eficaz del cambio de año. La pasada edición ganó Campofrío (comenzó retirando su publicidad de “La noria”, tocó el cielo con el anuncio de la visita a la tumba de Gila y remató patrocinando una gala de homenaje al maestro). Este año no ganará Coca-Cola.

La multinacional estadounidense preparó esta edición un anuncio en el que reivindica que igual que el diccionario de la RAE ya aceptó el término “negatividad”, debería aceptar su antónimo “positividad”. Pero, antes de que se estrenara el spot, la RAE ya ha aprobado incluir “positividad” como “cualidad de positivo”. Coca-Cola dice que esto “refuerza su mensaje” y que seguirá con la campaña. ¿Un tanto para el famoso refresco de coca, quiero decir, de cola? No tan rápido.

Cuando Coca-Cola habla de “negatividad” se refiere a “cualidad de negativo” porque “negativo” en su tercera acepción significa “pesimista”. O sea, la “negatividad” no es más que el “pesimismo” de toda la vida pero con una sílaba más para quien quiera dárselas de pedante supermoderno usando palabras innecesariamente largas. Pero resulta que (miren el DRAE) “positivo” no significa “optimista” en ninguna de sus 10 acepciones, por lo que “positividad” será “condición de positivo”, vale, pero no significará “optimismo” como pretende esa bebida hipercalórica coloreada. O sea, que el antónimo de esa tontería pretenciosa que es “negatividad” no es otra tontería aún más pretenciosa como “positividad”, sino que es simplemente “optimismo”.

El anuncio de Fofito será tontorrón, pero nos permite ser optimistas sin caer en la innecesariedad de la pedantidad de la positividad.