12 diciembre 2012

UN TRASERO NUCLEAR


Es culpa mía. Justo antes de ver el primer capítulo de la serie “Último destino” (AXN) pude evitar enterarme de que la señorita Carine Felizardo ganó el concurso Miss Bumbum 2012, pero no lo hice. Pude taparme los oídos para no enterarme de que el concurso Miss Bumbun elige a la dueña del trasero más bonito de Brasil, pero no lo hice. Pude cerrar los ojos para no leer las primeras declaraciones de la señorita Felizardo como Miss Bumbum 2012: “Toda mujer tiene el ego de salir desnuda en la portada de una revista”. No lo hice. Pude hacer todo lo posible para no enterarme de que el premio del concurso Miss Bumbum consiste en 5.000 dólares y un contrato con la revista “Sexy” para posar desnuda en su portada. No lo hice o, como diría Punset, mi cerebro no quiso hacerlo. Soy culpable. Y mi castigo fue ver “Último destino” con la frase de Miss Bumbum taladrándome el entendimiento o, como diría Carine, el ego.

El punto de partida de “Última llamada” es atractivo, y recuerda a la trama de la película “Marea roja”. El capitán de un submarino estadounidense recibe la orden de disparar misiles nucleares sobre Pakistán, pero esa orden proviene de un canal secundario y el capitán exige una confirmación por el canal principal antes de provocar la muerte de millones de personas. Como el capitán se niega a lanzar los misiles, el submarino es atacado, pero finalmente logra ponerse a salvo en una isla. ¿El capitán y sus marineros son traidores? ¿Son héroes? ¿Dónde están los límites del deber, del honor, de la amistad? Yo qué sé. Sólo podía pensar en que la teniente Grace Shepard del USS Colorado, una de las primeras mujeres que formaban parte de la tripulación de un submarino nuclear, no parecía tener el “ego de salir desnuda en la portada de una revista”, como Miss Bumbum. La teniente Shepard ponía tanto interés en demostrar su competencia profesional como Carine Felizardo en mostrar su trasero, así que durante casi una hora no pude dejar de preguntarme si el sueño de Grace de servir como oficial en un submarino nuclear es mejor que el sueño de Carine de posar desnuda en una revista. Y cuando terminó el primer capítulo de “Último destino”, imaginé qué ocurriría si el premio del concurso Miss Bumbum consistiera en 5.000 dólares y un contrato como tripulante en un submarino nuclear. Ya que estamos acostumbrados a que el mundo se dirija con el culo, no hay razón para que un submarino nuclear que puede arrasar Pakistán no sea tripulado por un trasero bonito. Mi ego no entiende nada.