09 diciembre 2012

"SUPERSUPERNANNY"


Pasan los años y Cuatro sigue emitiendo “Supernanny”. Rocío Ramos lleva ya ocho temporadas dedicándose a educar y enseñar a los padres para que enseñen y eduquen a sus hijos. Siempre los mismos problemas, siempre las mismas soluciones. Hacemos una lista de lo que vamos a hacer. Ganamos puntos si nos portamos bien. Hasta que no hagamos lo que nos mandan, no conseguimos lo que queremos. Ayudamos a poner la mesa. Recogemos los juguetes. Ya somos mayores y nos ponemos el pijama solos. Hasta que no acabamos de comer, no nos levantamos de la silla. Y así en cada programa. Viernes noche: Ramos visita otra familia y vuelta a empezar.

Si algo hemos aprendido después de tantos años viendo “Supernanny” es que no funciona. Los padres aprenden unas técnicas muy eficaces, es cierto, pero solo los padres de las casas que visita. Los demás no aprenden nada porque siguen reclamando su presencia un montón de ellos que han enseñado a sus hijos a no portarse bien, no hacer lo que les mandan, no poner la mesa, no recoger los juguetes, no ponerse el pijama solos y levantarse de la mesa cada dos por tres. Y este no es un problema exclusivo de “Supernanny”. El fracaso es el mismo en programas con similar intención educativa como “SOS adolescentes”, “Hermano mayor”, “El campamento”, o, incluso, “El encantador de perros”: quien recibe la visita del educador o asesor, aprende; pero parece que quien tiene que ver los programas y aprender, ni los ve ni aprende.

Será que hace falta un programa que asesore a los telespectadores para que aprendamos a ser asesoradas por los programas de asesoramiento. Da igual que lo logre haciendo una lista, ganando puntos o convirtiéndose en el jefe de nuestra manada. En cuanto Cuatro empiece a emitir un espacio de “metacoaching” que enseñe a los espectadores a ver los programas de “coaching” y aplicar sus enseñanzas, estos tendrán tal éxito que al segundo día ya no los verá nadie. Claro, que habría que lograr primero que viéramos ese espacio de “metacoaching” y le hiciéramos caso después. Un trabajo propio de “Supersupernanny”.