13/3/17

NIÑOS EDUCANDO A NIÑOS


Existen testimonios documentales que indican que hubo una época remota en la cual las diferentes etapas de la vida se iban sucediendo consecutivamente. Uno era primero niño, luego joven, luego adulto, y finalmente anciano. No era funcional ser adulto a los cinco años de edad, ni era funcional ser niño a los cincuenta. Después, sin que nadie sepa exactamente cuándo empezó a ocurrir, las etapas de la vida se convirtieron en estados emocionales elásticos, no excluyentes, superpuestos. Hoy en día los especialistas consideran que la adolescencia se extiende desde la pubertad hasta la menopausia. La edad adulta tiene un pequeño brote durante la segunda infancia, después desaparece hasta reaparecer en la cincuentena. La vejez comienza alrededor de los veinticinco años. Y la infancia es un estado perpetuo gracias al sencillo silogismo que tiene como premisas que el cien por cien de la programación va dirigida a niños y que no hay ninguna franja de edad que no sea consumidora de televisión.

Por eso la televisión pública ha renovado la noche de sus sábados mediante dos nuevos programas infantiles, que son los que van dirigidos a un mayor espectro de espectadores. En “El árbol de los deseos” Edu Soto, -todos lo recordamos por su personaje de aquel niño llamado “el Neng”- interpreta a otro niño habitante de un árbol que cumple los deseos de los niños. En “Jugando con las estrellas” parejas de famosos con hijos compiten entre ellas sin que nadie en una prueba ciega pudiera distinguir a la persona de cuarenta años y a la de ocho. Ya Carl Jung destacó cómo la presencia de instancias demiúrgicas que cumplen los deseos de los niños es una constante en las leyendas y cuentos infantiles de la especie humana. Y la empatía entre Cayetana Guillén Cuervo y su hijo prueba que la edad -sí, amigos, no sólo la nacionalidad, el sexo o la ideología, también la edad- ha dejado de tener que ver con nada objetivo y ha caído devorada por el sentimientocentrismo.

La televisión infantil es la nueva televisión generalista en una sociedad de niños educando a niños. La realidad en televisión sólo se ofrece en cadenas de pago.