06 diciembre 2009

CRUCIFIJOMANÍA

Crucifijos por todas partes. En recuerdo de quiénes somos y de quiénes no somos. Pero no únicamente en las escuelas públicas. ¿Qué argumento a favor del crucifijo en las escuelas públicas no serviría para apoyar también la implantación del crucifijo en cualquier otro organismo oficial? Crucifijos en los despachos de la Subsecretaría de Fomento Ganadero. Para no olvidar en ningún momento la identidad cultural de Europa, indisociablemente unida al Cristo crucificado. Crucifijos pintados en las lanchas y los helicópteros del Servicio de Guardacostas de la Marina española. Porque la imagen de la cruz va mucho más allá de la religión y es un símbolo universal del sacrificio y la entrega desinteresada a los demás. Crucifijos presidiendo las reuniones de la Comisión Interministerial de Coordinación de la Administración Periférica del Estado. Para respetar a los comisionados que sean católicos. Porque en los países islámicos también lo hacen con sus propios símbolos. Porque si empezamos prohibiendo los crucifijos en las reuniones de la Comisión Interministerial de Coordinación de la Administración Periférica del Estado terminaremos metiendo en la cárcel a los niños que reciban regalos el día de Reyes.

Y crucifijos, por supuesto, en la televisión pública. ¿Qué argumento a favor del crucifijo en las escuelas públicas no serviría para apoyar también la implantación del crucifijo en todas las emisiones de Televisión Española? ¿Quién sería el intolerante al que esto le pudiera molestar? Ana Pastor presentando "Los desayunos de TVE" ante una mesa sobre la que hay un ordenador, un vaso de agua, toda la prensa del día y un crucifijo. "Saber y ganar" en un decorado en el que el título del concurso aparece en letras grandes rodeando un crucifijo. Juan Ramón Lucas entrevistando a Fernando Trueba en "En noches como ésta" con un crucifijo colocado entre ambos. Porque es un símbolo cultural nuestro que trasciende a las creencias y a las religiones. Porque una cosa es un Estado laico y otra muy diferente un Estado laicista radical que atenta contra la libertad religiosa. Porque la verdad nos hará libres.

4 comentarios:

Amarok dijo...

Mejor no les demos ideas a estos cristianos "ultra-defensores de la libertad religiosa", que igual se las toman en serio y acabamos peor de lo que estamos.

Precisamente ayer traté en mi blog este tema: si queremos ser respetuosos con todas las creencias no se puede permitir que las instituciones de un estado laico estén exhibiendo contínuamente los símbolos de una confesión, lo que significa una clara falta de respeto hacia el resto de credos.

Y ahora resulta que toda la cultura europea se la debemos al cristianismo: qué rápido nos olvidamos de los filósofos griegos, de los matemáticos y astrónomos árabes, del legado del Imperio Romano...

Más bien al cristianismo (o más concretamente a la Iglesia Católica) le debemos un retraso cultural de unos cuantos siglos. Podríamos estar más avanzados de lo que estamos ahora si no hubiese existido una organización como ésta oponiéndose a cualquier tipo de progreso científico.

Anónimo dijo...

Te la he meneado (http://meneame.net/story/crucifijomania), espero que no te importe.

david dijo...

Parece que hay una horda laicista que quiere acabar con todo, cuando, en realidad, todo está rodeado de iglesia, los obispos en primera página dictando moral, crucifijos en escuelas públicas y concertadas, bien altos, y las expresiones más comunes y populares son religiosas.

Es normal que Europa tenga una cultura cristiana cuando cuentan como fieles seguidores los bautizados, o cuando no se permite apostatar. Como si retirar crucifijos de las escuelas le quitara cultura a Europa, o retirar la foto del rey convirtiera a ese centro en republicano por definición.

Sabiéndonos sometidos a leyes que nosostros creamos no necesitamos estar física ni moralmente bajo ninguna efigie.
Nunca he entendido esta queja, quien demande religión la tiene por un tubo. Tal vez si dan a elegir se den cuenta de que en realidad no son tantos, no son tan fuertes y, cáspita, a lo mejor no son tan cultos.

Lilith dijo...

Ay, me encanta esta columna casi tanto como me asquea la demagogia pseudodemocrática cristianilla de medio pelo que dice que no debemos rebelarnos contra la apología del catolicismo porque no molesta a nadie ya que la bondad, así en general, es un valor universal.

No abogaban tanto por la tolerancia a lo ajeno hasta hace cuatro días, cuando la libertad de credo todavía no se había creado en este país desvertebrado y hasta ser zurdo estaba mal.

Pero cómo se atreven, malditos bastardos, a esgrimir argumentos que son NUESTROS para atacarnos, argumentos de tolerancia, de coexistencia, de respeto, de apertura de mente, de modernidad. Desde cuándo la Iglesia y todo su elenco han estado a favor del respeto a nada que retumbara fuera de sus cruentos templos, si no desde hace bien poco que se han empezado a ver con el culo al aire.

Si no fuera porque han aprendido a camuflarse como un virus en lugar de seguir extendiéndose como un cáncer, la selección natural que tanto han negado ya habría acabado con ellos para siempre. Vamos, que si el catolicismo en España todavía tiene alguien que le escuche es precisamente por aquellas ideas herejes por las que a tanta gente han quemado (quemado de pensamiento, palabra, obra u omisión, que hay muchas formas de quemar y ellos las han practicado todas).