09 diciembre 2009

EL COYOTE Y LOS TUDOR

La tercera temporada de “Los Tudor” (Canal +) empieza con la tercera boda de Enrique VIII y terminará con la cuarta, así que veremos cómo les va a Jane Seymour y Ana de Cleves en la corte del rey Enrique. Michael Hirst, guionista de la serie, reconoce que a veces se deja llevar por su imaginación, pero también está convencido de que cuanto más extraordinaria e increíble es una escena, más probablemente debe estar basada en un hecho histórico. Creo que tiene razón. El arte es un pobre imitador de la vida, y la imaginación de los guionistas es incapaz, como le ocurre al Coyote, de dar caza al Correcaminos de la historia. Así que “Los Tudor” es una serie muy bien escrita por un Coyote aplicado, maravillosamente ambientada, fotografiada e interpretada, y con las dosis justas de sexo, política, teología y sangre.

El guapísimo Jonathan Rys-Meyers interpreta a Enrique VIII. ¿Una trampa del Coyote para enganchar a la audiencia? No tanto. La imagen que tenemos de Enrique VIII es la de los retratos en los que el pintor Hans Holbein le inmortalizó como un tipo gordo y con barbita, pero el joven Enrique era, como demuestra su armadura de cuando estaba a punto de cumplir treinta años, un Jonathan Rys-Meyers de 1,85 metros de altura y 91,7 centímetros de cintura. No está mal. Enrique fue un gran deportista (también músico y teólogo) y un gran comilón, pero tras una caída del caballo en un torneo a los cuarenta y cuatro años, que le dejó graves secuelas, dejó de hacer ejercicio, aunque siguió comiendo y engordando hasta necesitar armaduras con un contorno de 1,3 metros. En “Los Tudor”, Enrique VIII aparece muchas veces comiendo, como Brad Pitt en “Ocean´s Eleven”, pero a lo largo de los capítulos difícilmente le veremos engordar, para desesperación de los historiadores.

Jane Seymour, si bien tiene un interesante toque feminista, es un personaje con menos aristas que Ana Bolena, ejecutada en el último capítulo de la segunda temporada. La relación entre Enrique VIII y Ana Bolena cambió el mundo más que la de Paris y Helena, y Ana es un personaje histórico más “televisivo” que Jane. Pero el Coyote seguro que se encarga de mantener el interés de los espectadores a golpe de escenas increíbles y, por lo tanto, históricas. Otra cosa es que consiga alcanzar al Correcaminos

4 comentarios:

Andrés c. dijo...

Excepcional entrada y excepcional lección de historia. Gratis.

Eira dijo...

Magnifico. Pena que no tengo canal plus pero la serie tiene buena pinta.

Elenía dijo...

¡Genial un tema que me encanta!

Es cierto que la historia ha hecho de Enrique un rey malo, feo, gordo, asesino y misógino. Pero era todo un hombre del Renacimiento muy interesado en la cultura y fue él quien puso de moda ciertas prácticas deportivas en Inglaterra.

Por otra parte la figura de Ana también está bastante mitificada. Sí que es cierto que para su tiempo era una mujer extraordinaria y que las acusaciones por las que le cortaron la cabeza fueron, muy probablemente falsas. Pero, aún así pudo imponer modas en la Corte: era una fiel seguidora de Lutero y fue educada en la corte francesa, hecho que la marcó. Cuando se convirtió en reina impuso la moda de los tocados afrancesados que tan normales nos parecen a los telespectadores para el siglo XVI. Y además, no olvidemos que fue la madre de la gran Elizabeth I. Ella sí que fue una reina como Dios manda.

Por cierto las novelas de Philippa Gregory aunque ficticias proporcionan una ambientación muy buena, sobre todo de protocolo con el rey, la familia etc. La otra Bolena es muy intersante y sino tienes timepo, la película también vale. Y también Cate Blanchett en Elizabeth y Elizabeth La Edad de Oro.

Y ya no sigo, prometido. Eso sí, cambio lecciones de historia de Inglaterra por repaso de Lógica Cuantificacional, y así nos entretenemos los dos.

Iris dijo...

Yo he visto a Jonathan Rhys Meyers en persona y lo del metro ochenta....dejémoslo en 1'70 escaso ;) de complexión más bien menudo....lleno de arrogancia eso sí