09 septiembre 2011

FALLING VAQUERIZO

Escenario hipotético: el planeta ha sido invadido por una civilización alienígena compuesta por formas de vida grotescas y pegajosas. A pesar de su desarrollo tecnológico y la potencia de su fuerza bélica, los ocupantes se encuentran regidos por un dictador voluble y caprichoso. En un primer momento pretende establecer una relación cordial con los habitantes de la Tierra, pero por motivos desconocidos cambia súbitamente su actitud y decide exterminar toda forma de vida sobre nuestro planeta. Sólo yo puedo impedir la masacre. Debido a una mezcla de osadía, suerte y desesperación, he conseguido introducirme con éxito en el cuartel general de los extraterrestres. Oculto tras una puerta extraterrestre en primer lugar y bajo una mesa extraterrestre después, escucho una conversación entre el dictador extraterrestre y un subordinado, charla que comprendo a la perfección gracias a mi dominio del idioma extraterrestre. En ella el tirano comenta que ya está preparada en la sala de mandos la cuenta atrás para la explosión de la Bomba Total de Destruir Planetas. Incluso se ha colocado a un soldado extraterrestre delante de dicho sala para que nadie apriete el Botón de Desactivar la Bomba Total de Destruir Planetas.

Me acerco hasta la sala de mandos. Veo que el soldado está absorto viendo “El hormiguero” en un televisor. Podría pasar sigilosamente detrás de él aprovechando su distracción, apretar el botón salvador, huir por donde entré y librar a la humanidad de su terrible destino. Pero me acerco y compruebo que el guardián contempla la nueva sección de Mario Vaquerizo con Pablo Motos. Llegar hasta la sala de mandos me obligaría a aguantar a mí también esa sección durante unos segundos. Tendría que escuchar algunas frases de la conversación entre Motos y Vaquerizo. Controlando cada movimiento del extraterrestre, me sería inevitable ver, aunque fuera un instante de reojo, a Vaquerizo mover el cuello para dar un golpe de melena. Decido que paso. No soy capaz de tal sacrificio por la humanidad. Me voy a mi casa. Esa noche nuestro planeta desaparece.