22 septiembre 2011

HIJOS DE PUTA



¿Soy yo, o es que de pronto en los últimos tiempos la televisión se ha llenado de hijos de puta? No me negarán que, como exagerada frase jocosa de arranque de una columna, ésta me ha quedado potente. Comenzó la nueva edición de “Pekín Express”, y vimos a algunos concursantes comportándose con otros de una forma tan mezquina, tan agresiva y resentida, que diez o doce veces me sorprendí mascullando en el sofá mi entrañable muletilla “¡qué hijos de puta!”. Los participantes hablan a la cámara y declaran orgullosos su voluntad brutalmente narcisista de ganar, haya que pisar la cabeza que haya que pisar, con un brillo de orgullo en la mirada y un leve e indiferente encogimiento de hombros que en el lenguaje internacional de signos significa “lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yoooo”. Vázquez sonríe. “Acorralados” es la gran apuesta del momento de Telecinco, un reality en donde la única variable tenida en cuenta para la selección de los concursantes y los invitados al plató es su profunda maldad personal. Vázquez sonríe. Incluso en espacios menores de entretenimiento blanco, como “Ahora caigo”, los participantes ya no se presentan con llaneza, -“llaneza, Sancho, llaneza, que toda afectación es mala”-, sino que se plantan arrogantes ante el adversario y afirman que le van a derrotar sin compasión. En parte lo dicen en broma; en parte, no. El mundo ha cambiado muy rápidamente y tenemos muy mala memoria; hace sólo diez años nada de esto hubiera sido posible.

El doctor Gregory House, protagonista de la serie más famosa en el planeta Tierra actual, no tiene una personalidad compleja y poliédrica: es un simple hijo de la gran puta con unos niveles de crueldad nunca vistos en las relaciones personales. Dexter es, obviamente, otro hijo de puta. La agencia publicitaria Sterling Cooper (“Mad men”) no es más que un montón de hijos de puta. En “The Office” no hay un personaje que no sea un hijo de puta. De “Los Soprano” a “Juego de Tronos”, algún error muy gordo hemos cometido entre todos en la televisión de estos últimos años.

Esperen a ver la generación que va a salir de aquí. Menuda panda de hijos de puta.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuándo vas a tener twitter? Haces falta Antonio!

Amarok dijo...

Yo el mayor cambio lo noto en las series: el público ya está bastante cansado de ver siempre a héroes ideales y líneas muy definidas que separen a los buenos de los malos; por lo que el nuevo tipo de personajes televisivos llama bastante nuestra atención por no ser más de lo mismo.

En el resto de programas, creo que apenas hay novedad, por desgracia siempre ha habido personas así.

Antonio Rico dijo...

Twitter pronto, de verdad. En cuanto sepamos qué es, para qué sirve y cómo se usa. Queremos renovar y potenciar "625 ranas" para adaptarla a los nuevos medios. Pero nos sentimos como Chanquete pilotando una moto de agua. Poco a poco.

Aldebaran dijo...

Teniendo en cuenta el tema de RTVE vemos que hay más hijos de puta de los que pensábamos!!!!