08 agosto 2012

"BABEL" EN LA TORRE DE BABEL



¿Qué hubiera pasado si Yahveh, preocupado por la amenazante altura que estaba tomando la torre de Babel, hubiera decidido difundir entre la humanidad diferentes gastronomías en vez de diferentes lenguas? Conviene recordar que, según el relato bíblico, todas las personas hablábamos un único idioma en un principio, de forma que las diferentes lenguas que usamos ahora son una mezcla de maldición y ataque que Dios ejerció contra los hombres para debilitarlos y dividirlos dada la envergadura que estaba ganando el proyecto global que todos habían emprendido de construcción de una torre que llegase al cielo, -la Biblia no lo dice, pero ciertas tablillas caldeas halladas recientemente añaden que Dios remató su castigo asegurándose de que milenios más tarde los políticos y ciertos estudiosos sociales llamarían a esa pluralidad lingüística "riqueza cultural"-. ¿Por qué Yahveh nos dividió con las lenguas y no con las comidas? 

La respuesta la tiene "Babel", el imprescindible programa semanal de La 2 dedicado a comentar la vida de los inmigrantes en España, y que incluye una sección en donde estos nuevos españoles cocinan para los espectadores los platos más queridos de sus tierras de origen. Viendo a Absatou preparar una deliciosa yassa senegalesa, y a Dawa y Lodsang haciendo empanadillas tibetanas de carne, entendemos la sabiduría del plan divino: si Yahveh hubiera intentado separar a la humanidad mediante platos típicos y no mediante idiomas los seres humanos nos hubiéramos unido más que nunca y nuestra torre crecería imparable hacia los cielos. Las lenguas, nacidas para comunicarnos, pueden ser una poderosa fuente de separación; y los sabores, que tienen la naturaleza de las experiencias privadas, pueden unirnos por encima de cualquier barrera política. Por eso "Babel" sólo tiene equivocado el título: cada media hora de programa es una valiosísima contribución contra el castigo que Yahveh nos infligió mientras construíamos la torre de Babel. Gracias. Ahora hay que ponerse manos a la obra y continuar la construcción.