02 agosto 2012

RIESGO DE DERRUMBE


Nadie debería acercarse a “Lo sabe, no lo sabe”, el nuevo concurso de Cuatro. Nadie debería acercarse y las autoridades deberían establecer un vallado de seguridad a su alrededor. Porque el edificio amenaza hundimiento. Porque ver cada día al atardecer “Lo sabe, no lo sabe” obliga a pasarse todo el programa con la respiración entrecortada y los ojos entrecerrados sabiendo que en cualquier momento los muros del concurso se vendrán abajo y con ellos las cúpulas y las bóvedas. Ya desde el gótico, -si el románico en los concursos televisivos es el “Un, dos, tres”, el gótico puede ser el “Qué apostamos”-, los arquitectos catódicos aprendieron a distribuir la carga de los concursos apoyándolas sobre los contrafuertes del diseño de los platós, -“Lo sabe, no lo sabe” ha retirado el plató de su estructura-, los arbotantes de las preguntas ingeniosas, -no se puede cargar mucho peso sobre preguntas como “¿cómo se llama el baile típico de Cataluña?” o “¿cuantos metros cuadrados tiene una hectárea?”-, o los estribos de elementos menores como luces azules, efectos de sonido, público, premios extraordinarios, -el diseñador minimalista de “Lo sabe, no lo sabe” decidió no usar ninguno de estos elementos de refuerzo-.

De forma que todo, todo el tonelaje del nuevo espacio de Cuatro termina descargándose sobre la piedra de toque que es Juanra Bonet. Y Juanra Bonet es una buena piedra de toque capaz de soportar sobre su lomo un arco de medio punto, pero no puede aguantar una edificación entera que pretende fidelizar al espectador y aprovechar su empuje para mantenerlo enganchado a Cuatro el resto de la noche. O colocan rápidamente refuerzos en la estructura de “Lo sabe, no lo sabe” o el día menos pensado veremos a Bonet venirse abajo sin poder impedir que la dinámica del concurso sepulte bajo sus escombros a todos los que andaban dándose una vuelta por Cuatro a esa hora. Conviene ver el concurso por fuera, desde lejos, y apartarse si se ve venir a Juanra por la calle proponiendo ganar tres mil euros en diez minutos.