03 agosto 2012

EL CLUB DEL DÉJÀ VU


Mi neurólogo insiste en que no le pasa nada a mi sistema nervioso y que no debo dar la menor importancia a esa persistente sensación de déjà vu que tengo cada vez que me pongo a ver la tele. Yo, a su vez, le suplico que me haga cuantas pruebas sean necesarias para ir descartando incluso aquellas patologías de las que nunca oyó hablar el doctor Gregory House, pero el médico niega con la cabeza y da por zanjado el tema. “¿Ha valorado la posibilidad de que esa incómoda sensación que usted tiene de haber visto ya las cosas antes sea debida a que efectivamente usted ha visto ya las cosas antes?”. “Por favor, doctor, ¿me toma por tonto...”. “No, le tomo por hipocondríaco”. “... o qué? Sé distinguir perfectamente lo que siento cuando veo por cuadringentésima hexagésima segunda vez el capítulo de ‘Big bang’ en el que Sheldon va a sacarse el carnet de conducir de lo que siento estos días cuando me pongo a ver Antena 3 a la hora de la cena”. “Tranquilícese, no le ocurre nada. Enfermera, ¿podría acompañar al señor a la puerta de la clínica y asegurarse de que no vuelva a entrar? Si se resiste puede avisar al personal de Seguridad. Ya le conocen”.

Y esa noche vuelve a ocurrir. Comienza “El Club del Chiste” y vuelve a aparecer esa sensación de que yo ya he visto todo lo que se puede ver en la pantalla. Antena 3 asegura que los programas de “El Club del Chiste” con los que está cubriendo el access time del verano son espacios inéditos que en su día quedaron sin emitir cuando hubo que retirar de la programación este leve entretenimieto debido a su baja audiencia. Pero juro que yo soy capaz de adelantar cómo van a rematar sus historias Martina Klein o Leo Harlem antes de que lo hagan, que me conozco el desenlace las microtramas cómicas de cada entrega, que sé lo que va a decir Anabel Alonso con milisegundos de antelación a que comience a abrir la boca. O “El Club del Chiste” o yo padecemos un trastorno. Y mi neurólogo sigue insistiendo en que no le pasa nada a mi sistema nervioso.