20 agosto 2012

HERÓDOTO CERCANO


La maravillosa serie documental “Paraísos cercanos” (La 2) nos lleva gratis a sitios como Johannesburgo o Pretoria, en Sudáfrica. Puede que Johannesburgo y Pretoria no sean exactamente unos paraísos (no lo es el barrio financiero de Johannesburgo, ni el sueño blanco que construyó Pretoria), pero desde luego no son paraísos cercanos porque Sudáfrica está lejísimos de los espectadores de La 2. ¿Hay que cambiar el nombre de “Paraísos cercanos” por “Lugares lejanos” y poder así viajar cómodamente sentados en el sofá sin sufrir incomodidades nominalistas? Creo que no.
           
Lo que hace del distrito financiero de Johannesburgo o del sueño racista que levantó Pretoria un paraíso es lo mismo que hace que un país tan lejano para nosotros como Sudáfrica se convierta en un lugar cercano. Me refiero a la curiosidad. La curiosidad, las ganas de saber, el interés por los otros, por lo diferente, por lo extraño, por lo que no entendemos. “Paraísos cercanos” es un nuevo Heródoto, el historiador griego nacido en Halicarnaso que fue el primero no en describir los hechos, sino en intentar comprender sus causas. Heródoto fue un hombre curioso que se interesó por las costumbres, dioses, formas de gobierno, maneras de vestir y todo lo que usted pueda imaginar de pueblos tan culturalmente alejados de los griegos como el persa o tan extraños como el egipcio, esos tipos que levantaron enormes pirámides de piedra. Leer los libros de la “Historia” de Heródoto es como ver “Paraísos cercanos” en La 2. Heródoto es capaz de hablarnos de los persas o de los egipcios con la misma curiosidad y suavidad con que “Paraísos cercanos” nos acerca a Johannesburgo y Pretoria. Sólo la curiosidad y las ganas de entender a los demás pueden hacer de un distrito financiero un paraíso y de un país lejanísimo un lugar cercano.
            
Es cierto que Sudáfrica es un paraíso cercano para los españoles desde que Iniesta metió aquel gol a Holanda que nos hizo campeones del mundo de fútbol, pero hasta que llegue el Mundial de Brasil siempre nos quedará “Paraísos cercanos”. Entre Heródoto, el fútbol y los documentales de “Paraísos cercanos” todo el mundo es un paraíso cercano. Aunque Sudáfrica a veces parezca un infierno muy lejano.