17 agosto 2012

CHARLIE, MICK Y ERROL


El documental “Charlie Sheen: al borde del precipicio” (Bio) pretende analizar a un actor (Charlie Sheen) que se ha convertido en un personaje (Charlie Harper, el protagonista de la serie “Dos hombres y medio”); a un tipo que ha estado de juerga desde 1980; a un maduro gracioso que deja de serlo cuando sabe que esperamos que sea gracioso; a un hombre que, como alguien dice en el documental, sólo puede terminar en la cárcel, en el hospital o muerto; a un chico malo con problemas con el alcohol, con las drogas, con el productor Chuck Lorre, con sus exesposas y con el sexo. Pero “Charlie Sheen: al borde del precipicio” no consigue acercarnos al actor, al personaje, al tipo, al maduro, al hombre ni al chico malo. Los que sentimos debilidad por Charlie Sheen preferimos echar un vistazo en TNT a los viejos capítulos de “Dos hombres y medio”.

En el documental podemos escuchar cosas terribles como que Charlie Sheen puede acabar como Michael Jackson, y no se ahorran al espectador imágenes patéticas de Charlie en Internet. Bueno. No todos pueden pasar del sexo, drogas y rock & roll a ser investido caballero de la Orden del Imperio Británico en el palacio de Buckingham, como su majestad satánica Mick Jagger. Charlie nunca será un caballero porque el sexo con prostitutas, el alcohol y la televisión le llevarán antes a la cárcel, al hospital o la tumba. O a la ruina. Charlie vende camisetas “oficiales” en la red, larga sermones absurdos que son escuchados por amigos y enemigos con la misma cara de pasmo y tiene muchos más seguidores en twitter que cualquier político modernillo, pero seguro que no tendrá el mal gusto de morir rico. El actor Errol Flynn dijo que cualquier hombre al que a la hora de la muerte le sobren diez mil dólares es un fracasado, y Charlie Sheen no está dispuesto a morir siendo un fracasado. Por cierto, dice la leyenda que Errol Flynn tocaba el piano con el pene, así que no sería extraño que Charlie muera arruinado mientras toca el piano con once partes de su cuerpo.

Larga vida al pene de Charlie.