24 julio 2013

MUCHA MIERDA


El escarabajo pelotero lleva una vida de mierda, pero es su vida. Él para ser feliz no quiere llevar el pecho tatuado ni en camiseta mascar tabaco, él para ser feliz quiere una deyección. Así que la busca con el mismo afán que un participante en “Mujeres y hombres y viceversa” buscando cinco minutos de atención para su ombligo. Cuando encuentran una plasta, forman una bola todo lo grande que pueden y se la llevan rodando para depositar en ella los huevos de los que se alimentará la siguiente generación de escarabajos que llevará una vida de mierda. Lo malo es que no todo el monte es excremento y hay mucha competencia. No es fácil hacerse con un trozo de boñiga.

Por eso me sabe mal haber sido tan cruel criticando el “Campamento de verano” de Telecinco. Hasta ahora Joaquín Prat (el hijo del histórico Joaquín Prat que terminó su vida de variedades invitándonos a jugar para averiguar el precio justo de cualquier chisme) había sido un segundón. Y no un segundón cualquiera: un segundón a la sombra de Ana Rosa Quintana. Ser un “chico Ana Rosa” puede ser una forma de pisar fuerte en la tele nacional antes de alcanzar las más altas cotas de miseria, pero es que el chavalote ya lleva ahí varios años y lo más que ha logrado es presentar la gala de Nochebuena con Paz Padilla. Tantos años amasando mierda junto a un grupo de escarabajos segundones empeñados en que la bola de Ana Rosa sea la más grande y jugosa pueden hacerse eternos.

Y entonces surgió “Campamento de verano”. Esto ya no es simplemente sustituir a Ana Rosa por las mañanas mientras la jefa se va de vacaciones. Esto es algo más. Es una hermosa defecación recién puesta de la que puede por fin hacer una gran bola para él solito. Ha nacido una nueva figura en Telecinco que la cadena podrá exprimir mientras el cuerpo le aguante. Viendo la ilusión con la que amasa y redondea solo podemos desearle mucha mierda.