03 julio 2013

HACE YA MUCHO QUE PERDIMOS LA VERGÜENZA

No es suficiente. Aunque los datos van en la dirección que queríamos, creemos que todavía podemos acercarnos más a nuestros objetivos. Para eso te hemos puesto  en este cargo, Leopoldo González Echenique; a ver si te crees que la presidencia de Radio Televisión Española se la damos a cualquiera. Es cierto que durante este año tu trabajo ha sido encomiable. Los informativos de TVE -los más vistos durante décadas y que en la etapa anterior lograron niveles de calidad que convirtieron a Fran Llorente en una leyenda- han alcanzado las cuotas de pantalla más bajas de su historia, en consonancia con la caída de audiencia nunca vista antes de RNE. Cada semana un escándalo de partidismo descarado resta credibilidad a la televisión pública -el último, que en el programa “Parlamento” se haya sugerido la relación entre ETA y el atentado del 11-M; el penúltimo, que Ana Ibáñez, presentadora de “La noche en 24 horas”, se haya ausentado de tales labores para conducir un acto en el que participaba Mariano Rajoy; el antepenúltimo...-. Y hace pocos días llegó la gran noticia: La 1 obtuvo en junio el peor dato de sus sesenta años de vida: un 9,6% que coloca a la cadena principal de la televisión pública más cerca de Cuatro y de laSexta que de Telecinco y de Antena 3. La 1 -¡La 1!-, que hasta ayer era el canal más visto en España, empieza a no formar parte ni siquiera del grupo de los más vistos.

Bien, bien, estamos satisfechos. Pero sabemos que todavía se puede llegar más lejos. Ese 9,6% podría ser un 8%, o un 7%, o, ¿por que no?, un 3%. ¿Por qué no poner ya directamente a algún cargo del PP a presentar los informativos? El presidente no lo vería mal. Eres un tío inteligente y no necesitas que te hablemos más claro. Sigue socavando lo que generaciones de profesionales dignos construyeron. Da una vuelta de tuerca más. Déjate de remilgos: hace ya mucho que perdimos la vergüenza. Y, por favor, no temas que tras el cierre de RTVE peligre tu futuro profesional. Siempre habrá alguna otra empresa del sector público que nos queramos cargar.