20 julio 2013

GOL DE VASILE


Poco va a durar Leopoldo González-Echenique como presidente de RTVE. En vez de defender la “externalización” (dice la RAE que esa palabra no existe, que se dice “privatización”; qué sabrá ella), el otro día se desmelenó diciendo que la tele pública no solo debía recuperar su liderazgo sino que encima debía ser más social. Para rematar justificó que la caída de audiencia de la cadena no se debía a la falta de independencia en sus informativos, sino a que el recorte en el gasto y la pérdida de audiencia “tienen cierta correlación”. Pero ¿no ves que quien te nombró lleva un año preparando una reforma educativa que justifica el recorte del gasto diciendo que la inversión y los resultados no tienen nada que ver?

Quien durará como jefe de Telecinco en carne viva es Paolo Vasile. Ese sí que sabe lo que le conviene a su negocio. Incluso en la presentación de una campaña educativa para mantener limpias las playas, aprovecha para justificar su modelo de televisión: “Nosotros no somos una televisión pedagógica. Ese debería ser el papel de la televisión pública que en España se ha puesto al lado de la televisión generalista. La televisión pública se ha metido en el mismo carril de las privadas, en el del entretenimiento, en lugar de elegir el de la educación. Nuestros canales no tienen el objetivo de educar”.

Las mentiras de siempre: si una cadena quiere ser generalista, debe ser entretenida; y si quiere ser entretenida, no puede ser educativa. O sea, que los personajes que nutren la constelación Telecinco y que son presentados como estrellas no educan porque no dicen mirando a cámara lo que debemos hacer. Lo cierto es que los “famosos” que nos venden ocupan el lugar que ocupaban los santos en la sociedad tradicional, son modelos de conducta que deslumbran a sus seguidores, que alardean de la vida que llevan, pero, según Vasile, ni educan (bien o mal) ni influyen absolutamente nada en absolutamente nadie.

“No hagas lo que hago, sino lo que digo” proclaman cuando tratan de justificarse quienes dicen una cosa y hacen otra. Y el tío Vasile pretende que nos creamos semejante insensatez.