01 julio 2013

SÓCRATES EN MALIBÚ

Echo de menos a Charlie Harper. Tras la muerte de Charlie, la serie “Dos hombres y medio” perdió un personaje excesivo, tierno, autodestructivo, vividor y más humano que los humanos, dejando un hueco que ni siquiera un tipo como Walden, el ingenuo millonario interpretado por Ashton Kutcher, ha podido llenar. Al parecer, “Dos hombres y medio” perderá en breve al “medio”, es decir, a Jake Harper, el sobrino de Charlie interpretado por el exniño Angus T. Jones. A diferencia de Charlie Sheen, despedido de la serie porque su personaje de ficción no podía competir con el personaje real, Angus T. Jones se va de la serie porque pidió a los espectadores que dejen de ver “Dos hombres y medio” y de llenar sus cabezas con esa porquería. Charlie Sheen se llevaba el trabajo a casa sin ningún problema, pero la fe cristiana de Angus T. Jones le impide sentirse cómodo en una serie irreverente que hace apología del sexo, del alcohol y de otros placeres terrenales. Echaré de menos a Jake.

Espero encontrarme algún día con Charlie Sheen en el “Bada Bing!”, el club de striptease propiedad de Silvio Dante en “Los Soprano”. Y espero no encontrarme jamás con Angus T. Jones en una nueva versión de “La casa de la pradera” o de “Autopista hacia el cielo”. Pero, sobre todo, no quiero echar de menos a Alan Harper, el hermano de Charlie y el padre de Jake en “Dos hombres y medio”. Alan es un tipo patético que vive una vida de gorrón profesional, siempre a dos velas, siempre golpeado por la vida y por las mujeres, vulgar y exquisito, despreciado y a la vez amado por todos. Me gusta Alan porque veo en este quiropráctico sin blanca a un Sócrates en Malibú. Como Sócrates, Alan no es hermoso. Y, como Sócrates, Alan se dedica a hacer preguntas a los demás sin dar su opinión particular sobre ningún punto. Alan de Malibú ayuda a los demás a dar a luz sus ideas acerca de la vida, del amor, del compromiso, de la responsabilidad y del fracaso. Ni Charlie, ni Walden, ni Jake buscan respuestas en Alan, sino que esperan buenas preguntas.

Si Sócrates viviera en Malibú, vestiría como Alan, bebería tanto como Alan y dormiría en casa de Walden, que es un Alcibíades inofensivo. Y, para variar, le diría a Angus T. Jones: “Calla, para que no te vean”.