13 diciembre 2008

PESCA SIN MUERTE

El queso de las ratoneras les sale gratis a los ratones. Son cortezas resecas, es cierto, pero no sé de qué se pueden a quejar si son gratis. A las truchas le salen gratis las lombrices que los pescadores ensartan en sus anzuelos. Las enfilan con tanto arte y precisión que dejan una puntita suelta para que se retuerza, tentadora, a su alcance. Sólo hay que abrir la boca y morder. Y son gratis. Gratis como la pequeña gacela muerta que los cazadores colocan en lo alto de un árbol, a distancia de tiro, para atraer al huidizo leopardo. Como la dulce melaza que se deja al alcance de los osos mientras los cazadores esperan pacientemente a cubierto. Todo es gratis: queso, lombrices, gacelas y melaza.

La televisión generalista también es gratis. Durante 24 horas al día la tenemos a nuestro alcance. Tentadora. Dulce. A veces reseca, es cierto, pero no importa porque es gratis. Sólo tenemos que abrir la boca y morder. Es lo que dice Maurizio Carlotti, un señor que tiene su coto de caza en Antena 3, donde espera pacientemente apostado como consejero delegado. Se extraña Carlotti de que nos quejemos porque en la tele hay demasiada publicidad. Y tiene razón. Nunca se vio que la trucha se quejara del anzuelo, los ratones de las ratoneras o los leopardos de los disparos. Así que no se entiende que los espectadores nos quejemos por tropezarnos con publicidad cada vez que, despreocupados, le damos un bocado a un programa televisivo. ¿Es que no nos damos cuenta de que gracias al anzuelo las lombrices nos salen gratis?

Somos unos quejicas. Y eso que cuando picamos no nos matan y nos meten en un cesto. Sólo nos retienen un tiempo y nos colocan unos cuantos anuncios mientras boqueamos y nos sacudimos. Algunas veces conseguimos escapar. Otras veces nos desenganchan el anzuelo y nos sueltan. En televisión practican la pesca sin muerte porque nos necesitan vivos para que mordamos la siguiente pausa publicitaria.

4 comentarios:

Grom el Único dijo...

Estoy completamente de acuerdo con Vd.:

La mayoría de los espectadores son unos animales.

Afectadísimos y darwinistas saludos.

Por cierto, a un servidor (que sufre de casi tanta egolatría como Sánchez Dragó) anda inquieto por saber la opinión de Vd. respecto al final de "Un spam en la oscuridad". Me haría el hombre más feliz del mundo si se pasara por mi humilde blog y dejara Vd. su - siempre acertada - opinión sobre el mismo. Le ruego se abstenga de utilizar, eso sí, expresiones como "error supino", "falsedad médica" o "valiente mierda".

Disculpándome por este descarado spammeo, le remito a los saludos anteriormente expuestos.

Topanga Lawrence dijo...

Os dedico esta canción. Espero que os guste, al menos os sentiréis identificados con su mensaje.


http://www.youtube.com/watch?v=-xEzGIuY7kw&feature=related

Edmond dijo...

El problema es que tratan de justificar el abuso de publicidad. A mí no me importa que hagan publicidad, es más, creo que es algo necesario para conocer ciertos productos o servicios, el problema es que hay un límite diario de publicidad que no respeta ni La 2. Odio la publicidad por su abuso, no en su concepto.

Lilith dijo...

La TV privada sufragada con los anuncios no nos sale gratis. Esos anuncios los ponen porque, al comprar nosotros el producto, a ellos les sale rentable anunciarlo, obviusly. Así que pagamos la TV cada vez que compramos algo que ha sido anunciado en ella. O sea que no se pongan tan chulitos.

Imagina un mundo donde sus habitantes pudieran elegir, y, además de elegir reciclar, eligieran comprar sólo productos no anunciados en TV. El caos, el apocalipsis, el fin del mundo, vamos.