26 noviembre 2009

NÍSCALOS Y PROGRAMAS FALLIDOS

De todo el follón del Alakrana yo me quedo con lo de "país fallido". Sé que la historia tiene mil esquinas repartidas entre los secuestradores, los secuestrados, sus familiares, el gobierno de España, la oposición y todos los que basamos buena parte de nuestra alimentación en el atún en lata. Pero también los que salimos en otoño al campo en busca de níscalos y conceptos nuevos hemos encontrado en el "país fallido" un prisma desde que el que entender otros muchos fenómenos. Somalia, -hemos oído sin parar-, es un país fallido. Es un país que intentó ser país pero no pudo ser país, y, por tanto, es un país que no es un país. Tú lo miras de lejos y dices "es un país". Pero te acercas un poco y dices "uy, no, quita, quita, esto es una timba de póker". Incluso un tertuliano licencioso aseguró ante las cámaras que todo el Índico era un océano fallido.

Así que propongo que los críticos televisivos comencemos a manejar el concepto de "programa fallido", programa que no es programa, que lo intentó pero se quedó a medio camino y ahora resulta peligroso andar por sus calles o intentar entrevistarse con el que parece ser su responsable. Y ya tengo al primer candidato para "programa fallido": "Decídete", un coágulo inesperado que se le ha aparecido a Antena 3 a media tarde y que sólo desde muy lejos puede dar la apariencia de ser un espacio televisivo ya que tiene título, una presentadora mona y una trama consistente en que va alguien al programa a tomar una decisión y la toma. "Decídete" da la impresión de ser un espacio que se desmoronó justo un segundo después de que ya fuera tarde para abortar el proyecto, y, por tanto, nació una vez iniciado su proceso de descomposición. Su destino es incierto: puede ser que dure poco o, por el contrario, puede ser que dure poquísimo, pero en cualquier caso, si hemos de creer a todas las eminencias en geopolítica internacional que han surgido como níscalos este otoño, está claro que "Decídete" es la Somalia televisiva, la costa de un océano que no es ni costa ni océano, un amenazador espacio al abordaje de cualquiera que se adentre de forma imprudente en sus aguas. Un programa fallido.