09 abril 2010

POR LAS BARBAS DEL PROFETA

Cuantos más reportajes tranquilizadores emiten sobre el Islam, más nervioso me pongo. Los harán con la mejor intención, no digo que no, pero consiguen el efecto contrario al que pretenden. Me refiero a esos documentales repletos de buen rollo que de vez en cuando (muy de vez en cuando) asoman la nariz por las cadenas temáticas mostrándonos un Mahoma que resulta ser un perfecto “mercader, marido, padre, hombre de Estado, guerrero y profeta definitivo”, y un Corán conciliador repleto de indicaciones, normas y consejos que los expertos que intervienen en el programa consideran a cual más sensato y atinado, aunque un rato después dicen que se trata de un texto difícil de interpretar, oscuro y contradictorio.

Y me fastidia, porque lo que me pide el cuerpo es reclamar que durante el Ramadán proliferen los reportajes sobre el Islam igual que esta Semana Santa proliferaron los reportajes sobre el cristianismo y alrededores (echen un vistazo a la programación de Canal de Historia para la semana pasada y verán qué pasada de semana). Pero no me atrevo a reclamar nada: nos iban a colocar espacios similares a “Descifrando la historia: los secretos del Corán” y “Mahoma, el legado de un profeta” que parecen vídeos didácticos de una escuela coránica.

Será que no es fácil hacer programas críticos sobre el Islam igual que se hacen sobre el cristianismo porque en oriente no tuvieron una Ilustración ni un Siglo de las Luces como el que hubo en occidente, pero los programadores deberían tener en cuenta que los espectadores sí lo tuvimos. Y después de Voltaire la mirada no vuelve a ser la misma. En “Censurado: los secretos de los Apóstoles” hacían el otro día una relectura de la resurrección de Lázaro insinuando la homosexualidad de Cristo. ¿Desasosegante? Por las barbas del profeta, lo es más pensar que, sin ir tan lejos, es peligroso simplemente emitir por la tele una imagen de Mahoma.

1 comentario:

Kotinussa dijo...

Además, alguien tendría que decir alto y claro que muchos de esos documentales de "Canal de Historia", "Odisea" y demás, son el equivalente en televisión de las novelas de Dan Brown a la Historia, o los programas de radio y las revistas de lo paranormal a la Ciencia.

La mayoría de las veces dan una impresión completamente falsa, haciendo pasar por investigaciones científicas serias y contrastadas lo que no es más que un conjunto de delirios e interpretaciones alucinadas de cualquier indocumentado.